Los ecologistas rechazan la Zalia, el aumento desmesurado de viviendas y ampliar Cogersa en la alegación al PGO

Actualizado 22/10/2010 13:17:25 CET

GIJÓN/OVIEDO, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Coordinadora Ecoloxista d'Asturies ha presentado una serie de alegaciones al documento de revisión del Plan General de Ordenación (PGO) de Gijón, en las que, entre otras cosas, rechaza la ampliación del vertedero de Cogersa sin conocer su uso futuro, la construcción de la Zalia o el incremento desmesurado de viviendas, especialmente las de segunda residencia en núcleos rurales o edificios de altura en áreas protegidas como Cabueñes.

Por contra, apuesta por las energías renovables, la mejora de los saneamientos, la protección de los bosques autóctonos -frente a la proliferación el eucalipto-- y la calidad de agua de las fuentes públicas, entre otras propuestas. Así se desprende de la documentación enviada por los ecologistas y recogida por Europa Press.

Asimismo, la Coordinadora remarca el hecho de las diferencias de criterio que aparecen en el mismo documento de revisión en cuanto a la necesidad de vivienda, ya que en un lado figura la cifra de 27.238 en el año 2020, y en otros 21.500. Para los ecologistas, estas cifras contrastan con las 7.098 viviendas vacías, a las que han sumado otras 13.133 que se consideran segunda residencia.

En este sentido, aboga por tratar de conseguir un modelo "coherente y funcional" minimizando el consumo de suelo y optimizando la disponibilidad de recursos, de cara a disponer de una ciudad "habitable y amable", con servicios básicos al alcance y sin necesidad de grandes desplazamientos.

Frente a este planteamiento, señala que el PGO propuesto por el Equipo de Gobierno responde a un modelo desarrollista que no apuesta por uno de Desarrollo Territorial Sostenible.

A este respecto, la Coordinadora propone incentivar la restauración y rehabilitación de viviendas ya existentes, en especial las construidas hace más de 30 años, utilizando para ello criterios de edificación sostenible y siguiendo criterios de ahorro energético.

Asimismo, indica que se debería atender únicamente a una demanda edificatoria real y existente de viviendas para habitación, nunca la demanda especulativa, ni la del turismo residencial, de forma que el planeamiento se ajuste a las necesidades habitacionales, desincentivando a la vez el urbanismo disperso a costa de ocupar las zonas rurales periurbanas.

De acuerdo a esto, rechaza la construcción de rascacielos o edificaciones que superen en altura a las existentes en su alrededor, buscando la ruptura de la necesaria uniformidad paisajística, o de nuevas zonas industriales o de servicios a base de comerse la zona rural, como ocurre con el caso de la Zalia (Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias).

También se opone a la desaparición de barrios como es el caso del Muselín y San Andrés de los Tacones, acosados según los ecologistas por la industria, al tiempo que propone ocupar el interior del núcleo rural y rechazar el modelo de segunda residencia, que lo que hace es aumentar el uso de vehículos y de servicios municipales que ello conlleva. Otra de las sugerencias es el aprovechamiento de todas las construcciones dentro del núcleo rural que han perdido funciones como cuadras, pajares, para luego ir ocupando los terrenos colindantes.

Otras de las alegaciones van encaminadas a que las zonas de ribera incluidas dentro de los Nuevos Urbanizables se mantengan como zonas verdes, promoviendo el mantenimiento del paisaje e integrándolo en el entramado urbano, pero sin degradar los hábitats de interés, así como respetar los usos en las zonas de servidumbre fluvial, para que se preserven las vegas para uso agrícola-ganadero, no permitiendo las construcciones en ellas.