Greenpeace lamenta que la clase política asturiana apueste por la planta

 

Greenpeace lamenta que la clase política asturiana apueste por la planta

Actualizado 24/11/2010 16:44:50 CET

OVIEDO, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

La organización ecologista Greenpeace ha lamentado que la clase política asturiana haya apostado por construir una planta incineradora de residuos en Serín (Gijón).La organización ecologista presentará este jueves un informe en Oviedo "que demuestra que recuperar y reciclar crearía 39 veces más empleo que la quema de basuras".

Greenpeace señala que la inversión prevista para la incineradora e instalaciones asociadas a Serín, rondan los 295 millones de euros, más otros cinco millones de euros de proyecto. "Habitualmente estas obras tienen una desvío presupuestario que eleva significativamente el precio final", han añadido.

A juicio de la organización, resulta "inexplicable" la apuesta que algunos políticos asturianos hacen de la incineradora. "Se supone que trabajan por el interés común, administrar bien los fondos públicos y velar por la salud y el medio ambiente de los ciudadanos; sin embargo, con su apoyo a Serín están demostrando, en el mejor de los casos, una absoluta irresponsabilidad en estos cometidos", ha declarado Julio Barea, responsable de Contaminación de Greenpeace..

La planta de Serín está diseñada para tratar 420.000 toneladas de basura anuales. Sin embargo, en el Principado se generaron en 2008 unas 517.000 toneladas al año de residuos sólidos urbanos, esto supone que el 81% iría a incinerar. "Estos datos revelan claramente como el Gobierno de Asturias y algunos grupos políticos quieren que sea el futuro de la gestión de residuos, todo ello, en contra de lo marcado por la jerarquía de gestión que marca la Directiva Marco de Residuos, el rechazo popular y las evidencias científicas y económicas que desaconsejan instalaciones de este tipo", han comentado desde Greenpeace.

Por lo que al empleo se refiere, han señalado que las diez incineradoras que existen en España emplean un total de 568 personas (25 trabajadores por cada 100.000 toneladas quemadas), mientras que los modelos basados en la recuperación y reciclaje suponen la creación de entre 7 y 39 veces más empleos que con la incineración (entre 3.976 y 22.152 puestos).

Además, argumentan las incineradoras repercuten negativamente en las economías locales de las zonas donde se ubican, ya que afectan a otros sectores como la ganadería, agricultura o turismo. También señalan los costes ambientales de esta actividad como consecuencia de la destrucción de recursos naturales no renovables y la contaminación que producen, que actualmente no son asumidos por la industria.

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