"Me pegaba sin parar. Había días que estaba rabiada", dice el octogenario supuestamente maltratado por su mujer

La víctima octogenaria
EUROPA PRESS
Publicado 21/02/2018 14:42:06CET

La mujer, 41 años menor que el hombre, niega los hechos y atribuye la denuncia a intereses personales de la "ahora pareja" del acusado

OVIEDO, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

El octogenario que supuestamente sufrió maltrato físico y psíquico por parte de su exmujer, 41 años más joven que él y a la que también acusan de apoderarse de 400.000 euros, ha manifestado que la procesada "le pegaba sin parar y le daba patadas". "Lo primero que hacía era pegarme y maltratarme. Me daba patadas, no se por qué, había días que estaba rabiada, ella y un querido que tenía me robaron todo", ha asegurado.

El hombre tiene graves problemas de audición que han complicado su declaración en el juzgado. Tanto es así que la abogada de la defensa ha informado de que pedirá la impugnación de su declaración. En lo que ha declarado sí ha reconocido que la firma que obra en la denuncia no era suya. "No ye la mía para nada", ha dicho cuando le ha sido mostrada dicha denuncia y ha manifestado que lleva viviendo con otra pareja desde que se separó.

Sin poder responder con claridad a las preguntas del fiscal y la letrada de la defensa debido a sus dificultades auditivas, sí ha insistido en relatar cómo su ex mujer "tenía un querido que vivía con ellos" y como "le daba comida de botes fríos, le tiraba contra la pared". "Era una salvaje, me robó todo el dinero, todo. Iba ella al banco y me lo robaba todo, yo no iba con ella. Hizo una hipoteca. Me robó el DNI y tuve que ir a sacar otro. Me daba patadas, no me dejaba ir a la médica. Me metió en una habitación con un microondas y lo que me daba no lo comían ni los perros. No podía salir de la habitación", ha manifestado.

El hombre ha afirmado que compró la mitad del piso que era de su hermana, pagando 70.000 euros que sacó de la Caja Rural y además compró otras fincas de su cuñado, fallecido en agosto de 2014. Además ha reconocido que tuvo que pagar "muchísimo" a los abogados por las gestiones llevadas a cabo para arreglar los papeles de la herencia de su hermana.

La víctima ha manifestado que reside actualmente en Gijón con otra mujer a la que ya conocía en agosto de 2015 ya que era amiga de la acusada.

LA ACUSADA NIEGA LOS HECHOS

Por su parte la acusada ha negado que agrediese ni amenazase a su marido. "Jamás. Ni él ni yo", ha reiterado al ser preguntada por supuestas agresiones, empujones o pellizcos y ha manifestado que si está acusada se debe a "motivos personales de la actual pareja de la víctima que además quiere aprovecharse del hombre". Así ha dicho que ella misma "presentó anteriores denuncias contra la actual pareja de su ex marido porque ella y su amigo le robaron una tele de plasma y 3.000 euros".

A preguntas del fiscal y de su abogada ha asegurado que si acompañaba a su entonces marido al banco era "porque él se lo pedía ya que tenía miedo que le incapacitasen" asegurando que sólo en dos ocasiones y con autorización de su entonces marido ella sacó dinero del cajero.

La procesada ha explicado que aunque ambos compartían piso en Oviedo, su entonces marido iba mucho a una casa que tenía en Teverga en la que a veces se quedaba a dormir "por dos o tres días". "Fue estando en esa casa cuando una asistencia social pasó por allí y consideró que la casa no estaba en condiciones para vivir y habló de incapacitarle".

La acusada ha insistido en que su entonces marido estaba asustado porque decía que la trabajadora social "le quería incapacitar" y ha asegurado que fue esa trabajadora social le que le obligó a firmar poderes "que el no leía" y que por tanto más tarde decidió revocar.

Así ha explicado que su entonces marido "sacaba numerosas cantidades de dinero del banco, en las oficinas del pueblo, porque tenía miedo que se lo robase el Estado cuando lo incapacitasen". Era ese el motivo por el que según la procesada la víctima guardaba todo ese dinero en la casa del pueblo donde tenía una caja fuerte "de la que ella no sabía la clave".

Respecto a en qué gastaba el hombre tanto dinero, la acusada ha indicado que el hombre compró fincas y propiedades de su cuñado, así como la mitad de la vivienda de Oviedo. Además ha indicado que en un año se compró tres audífonos, de alto precio y además pagaba una chica que trabajaba en su casa.

La procesada M.E.M.C. ha explicado que se casó con la víctima, a la que había conocido cuando cuidaba a su hermana, en mayo de 2014. "Él me lo propuso antes de que muriese su hermana pero yo me lo estaba pensando y decidí decir que si entre marzo y abril de 2014. El quería conocer a mi familia y fuimos a Paraguay a casarnos", ha relatado la procesada.

Ha indicado que en agosto de 2015 su marido quiso meter "una brasileña en casa" motivo por el que abandonó el hogar de manera voluntaria. No obstante ha indicado que ya hacía un tiempo que habían acordado separarse, ya que ella estaba embarazada y quería tener a su hijo.

Ha relatado además que en el momento en el que el hombre fue ingresado en el HUCA ellos ya no vivían juntos y ya le cuidaba otra mujer con la que en enero de 2015 la victima se trasladó a vivir a Gijón.

DECLARACIONES DE TESTIGOS

También ha prestado declaración la abogada que atendió a la víctima para arreglarle los papeles del divorcio. Ha explicado que en esos momentos se sintió en la obligación de asistir a un hombre que consideraba estaba "incluso en peligro" y ha relatado que el hombre estaba "atemorizado" y le llamaba hasta 4 veces al día porque "tenía miedo de su mujer".

Ha manifestado además que el hombre nunca había salido de Asturias por lo que "no tiene ningún sentido que fuese a Paraguay a casarse". Ha relatado como ella misma llamó a policía al considerar que el hombre "estaba en peligro".

En la misma línea la asistenta social que atención en su día a la víctima ha relatado que la casa de Teverga en la que residía el hombre no estaba en buenas condiciones y cómo este le contó que había ido a Paraguay y había firmado unos papeles por lo que creía que estaba casado.

También ha prestado declaración la mujer que comparte vivienda con la víctima en Gijón desde enero de 2016, aunque ha asegurado que no "son pareja ni jamás lo han sido". "Él vive conmigo y con mi chico", ha dicho la testigo que ha relatado que conoció a la víctima porque ella amiga de la acusada.

Ha relatado que la acusada tenía otra pareja cuando se casó con el octogenario y ha indicado que "quizás se casó con él por lo que tenía". Así ha mostrado cómo ella misma pasaba mucho tiempo con la acusada y su ex marido y pudo comprobar el maltrato físico y psíquico al que era sometido. "Ella trataba fatal al hombre. Lo empujaba, le gritaba, le amenazaba con meterle en una residencia, le daba empujones. Cuando ella le pegaba le pedía a él que le pegase pero él se quedaba parado", ha manifestado.

A preguntas de la defensa de la acusada ha explicado que fue en agosto de 2015 cuando su amiga echó de casa a su ex marido cuando decidió darle una dirección para que se fuese a vivir con ella y con su pareja. "Ahora él está conmigo y con mi chico, vivimos los tres juntos", ha dicho.

También ha prestado declaración el entonces director de una entidad bancaria de Teverga a la que víctima y acusada acudieron para retirar dinero y ha indicado que "le llamó la atención que retirase cantidades tan elevadas y así se lo dijo". "Creo que él estaba consciente de lo que hacía pero yo lo veía intimidado", ha dicho el testigo, que ha indicado que casi siempre estaba presente su mujer.

La fiscal, que inicialmente pedía una pena de 9 años, la ha modificado a 7 al considerar que no ha quedado probado el delito de lesiones, mientras que su defensa ha pedido la libre absolución. "Que sea lo que Dios quiera", ha dicho la acusada en su turno de última palabra. El juicio ha quedado visto para sentencia.