No existe ninguna base histórica para comparar el golpe franquista con la revolución de 1934, según un experto

 

No existe ninguna base histórica para comparar el golpe franquista con la revolución de 1934, según un experto

Actualizado 21/10/2007 14:20:51 CET

David Ruiz alerta de la existencia de un revisionismo histórico que pretende "tergiversar el pasado para usarlo en el presente"

OVIEDO, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -

El profesor emérito de la Universidad de Oviedo, historiador y escritor, David Ruiz, dijo hoy que no existe base alguna para comparar el golpe militar franquista de 1936, con la revolución de 1934, movimiento que tuvo uno su epicentro en Asturias, con un caracter eminentemente "obrerista".

La concejala del ayuntamiento de Madrid Ana Botella dijo esta semana en declaraciones a Punto Radio que no tenía ningún problema en condenar el franquismo, pero que nadie del PSOE había condenado el golpe de 1934. Las palabras de la mujer del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, fueron duramente criticadas esta semana desde los sectores de la izquierda asturiana.

En una entrevista concedida a Europa Press, David Ruiz señaló que las dos cosas "no se parecen en absoluto". Así, señaló que mientras el alzamiento militar de Franco fue "mucho más sencillo", sin ningún tipo de complejidad, lo ocurrido en España en 1934 fueron movimientos muy diferenciados, "polisémicos", avocados al fracaso por la falta de visión del dirigente del PSOE y la UGT, Francisco Largo Caballero.

De hecho, señaló que no puede hablarse de un movimiento unitario en toda España en 1934, sino de distintas variaciones ante la entrada en el Gobierno republicando de tres ministros de la CEDA, un partido reaccionario y de derechas que había amenazado en la campaña electoral con "meter en cintura" a los sindicatos obreros.

En Cataluña, sin embargo, la movilización se produjo "con caracter defensivo" por la supresión por parte del Gobierno de una ley probada en la Generalitat. Fue una sublevación que fue sofocada en 24 horas por el General Batet, un republicano "de pura cepa". Tanto que cuando llegaron después el alzamiento militar de Franco, lo primero que hicieron fue fusilarlo.

Largo Caballero, sin embargo, no tenía una concepción "defensiva" del movimiento, sino que, en su radicalización, entendía que debía ser de caracter insurreccional. "Se creía el Lenin español", comentó David Ruiz, quien señaló que sus preparativos fueron "un desastre" por su "secretismo" y "poca claridad"

ASTURIAS.

Por su parte, en Asturias se dieron una serie de circunstancias distintas al resto de España en octubre de 1934. Una de las peculiaridades es que en esa zona de España se aliaron los obreros de UGT con los de CNT, algo que no ocurrió en el resto del país. Luego se sumaron los comunistas.

Su intención era la de "trascender" el gobierno de la república para poner en marcha una revolución "en toda regla". En este sentido dijo que en algunas localidades se llegó a abolir incluso la propiedad privada y la moneda.

Fue una revolución de marcado caracter "obrerista", que además era "sectaria", dado que no contemplaba ningún tipo de alianza con otros sectores, como la izquierda pequeño burguesa. Esa idea estaba en el pensamiento de Largo Caballero y en "los genes" del PSOE, que interpretaban el marxismo en clave de que la clase obrera en solitario iba a "cambiar el mundo" sin ningún tipo de alianzas.

El Gobierno de la República acudió a sofocar la revolución asturiana. Desde la localidad asturiana de Mieres se equiparon a los mineros como milicianos, dando a aquellos días un caracter de batalla militar. Unos se fueron a intentar ocupar Oviedo y otros a impedir que las fuerzas gubernamentales cruzasen el puerto de Pajares.

En Oviedo se hicieron con la ciudad, salvo el cuartel de El Milán y el cuartel de Santa Clara. Se libró una batalla encarnizada de diez días, sobre todo del 5 al 14 de octubre. En Campomanes también fueron superados y en Gijón, los anarquistas no pudieron hacer nada ante la llegada de buques de la Armada.

David Ruiz señaló el caracter "paradójico" de aquel movimiento obrero, dado que los trabajadores eran los mejor pagados. Lo que ocurrió es que, en el contexto de la crisis del 29, se habían provocado incertidumbres. "Eran los obreros mejor pagados, pero su futuro laboral estaba más en entredicho", comentó el historiador.

En estos momentos, David Ruiz ultima su último libro, 'España 1934. Revolución en la República', que previsiblemente será publicado estas navidades por la Editorial Síntesis y que a lo largo de más de 400 páginas analiza todo lo ocurrido durante este periodo de la historia española.

REVISIONISMO.

En todo caso, David Ruiz se mostró "preocupado" por la deriva que se está dando a raíz de la publicación de trabajos con un "revisionismo" de la historia. En este sentido afirmó que existen publicaciones que tergiversan el pasado para usarlo en el presente, desde hace varios años, con un serio peligro de "manipulación".

Recordó que hace dos años le llamaron para participar en la presentación de un libro de Pío Moa. Les dijo que iría si la misma era "abierta, pública y transparente". No aceptaron sus exigencias. David Ruiz recordó que el libro en cuestión pretendía presentar 1934 como la "ruptura de España", y que el golpe militar de 1936 no fue más que una reacción lógica ante las amenazas separatista y marxista de esa época. "Así presentaba las cosas la imaginación calenturienta de este chico", dijo en relación a Pío Moa, al que acusó de meter en el "mismo saco" la revuelta catalana, a Largo Caballero y la revolución de Asturias, "aliñándolos de mala manera y adelantando el comienzo de la guerra civil dos años".

Ruiz consideró que determinados trabajos "revisionistas" pueden devaluar muchos estudios realizados con rigor, por lo que incidió en la necesidad de que los historiadores rigurosos puedan "llegar a la gente", no sólo a través de los libros.

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