Padres de niño muerto maleta en Oviedo
EUROPA PRESS
Actualizado: lunes, 20 febrero 2017 18:12

"Fadila, muy nerviosa e histérica, me dijo: Se me fue la mano y maté al niño", relata David F.

OVIEDO, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

David F., padrastro del niño de casi dos años que fue hallado muerto en el interior de una maleta en un apeadero de tren de Oviedo, en noviembre de 2014, ha acusado a la madre del menor de asesinar a su hijo. "Fadila, muy nerviosa e histérica, me dijo: Se me fue la mano y maté al niño".

La mujer escuchó el relato al lado de su expareja sin moverse. Sólo cuando se terminó la declaración y la juez decretó el fin de la sesión se abalanzó sobre él gritando "asesino", "asesino". Los agentes de Policía impidieron la agresión y la tuvieron que desalojar de la Sala cogida por las piernas y los brazos. La vista oral proseguirá este martes.

Con una gran frialdad, David F. relató ante el jurado popular y la juez-magistrada de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial como conoció a Fadila C. y que ocurrió hasta que fueron detenidos por la Policía acusados de acabar con la vida del pequeño. El acusado tan sólo ha respondido a las preguntas de su abogado, Fernando de Barrutel.

Durante toda la declaración, David F. ha intentado demostrar que estaba completamente enamorado de Fadila C. y que siempre hacía lo que ella le pedía. También intentó dejar claro que, a pesar del consumo de droga a diario, se preocupaba por el bebé.

Su declaración comenzó negando tres veces. "No he matado al niño". "No le he golpeado" y "no he golpeado ni al niño ni a ella". Así de escueto respondió a las tres preguntas de su abogado.

A partir de aquí hiló un relato con el que quiso convencer a la Sala de que Fadila C. siempre estuvo enganchada a la droga, ejercía la prostitución para pagársela y que se desentendía de su hijo. Aseguró que cuando estaban juntos se fue sin avisar dejándole el niño a su cargo y que días después la encontró en Algeciras, "muy desmejorada, demacrada", desde donde pretendía llevar marihuana a Canarias. Allí dormirían en varias ocasiones en la playa con el pequeño, y allí Fadila C. le confesó que estaba embarazada.

Fadila C. trabajaba en un Chalet de la zona ejerciendo la prostitución pero todo se lo gastaban en droga. Entonces decidieron regresar a Oviedo. Llegaron a Málaga con ayuda económica de los asistentes sociales de Algeciras y allí pasarían la noche para coger un autobús hasta Madrid.

EL NIÑO COJO DE UN PIE

"Esa noche Fadila C. me dijo que quería cocaína y entonces yo salí a la calle a pedir dinero. Una señora me dio 20 euros por llevarle las bolsas al portal y me lo gasté en coca. Luego conseguí mas y también me lo gasté hasta que llegué de madrugada con algún gramo. Fadila me recriminó que vaya mierda que le traía y estaba muy enfadada. Al día siguiente al subir al autobús fui a coger al niño pero me dijo que ya lo cogía ella porque ayer se le había caído y estaba cojo de un pié", relató.

Lograron regresar a Oviedo en donde comenzó a trabajar, según cuenta el acusado. "Trabajaba todo el día y no iba a casa ni para comer. Cuando llegaba por la noche solí llegar o drogado o borracho". Hasta que un día de octubre relata que llegó a casa y que el niño no estaba y Fadila le dijo que se había ido a Málaga con sus padres. "Ese día no le di mucha importancia pro al día siguiente vi que faltaba parte de su silla, su ropa y los juguetes", señala David F.

A los pocos días señala que Fadila le dijo que quería ver al niño, que lo echaba de menos y que quería ir a Málaga. Entonces reunieron el dinero suficiente para legar a León y así poder viajar haciendo escalas. Allí cuenta que Fadila C. ejercía la prostitución en un piso y que ella le obligaba a él también a vender su cuerpo para conseguir dinero.

"DÍ QUE LO TIRASTE CONTRA LA PARED"

Fue allí cuando el acusado relata que Fadila C. se derrumba y le cuenta que mató a su hijo. "Fadila me contó que lo habían lavado y que lo habían tirado a una mezquita. Me sorprendió que me hablase en plural", añade. Acto seguido fueron a la habitación y consumieron cocaína y asegura que fue entonces cuando ella le pidió ayuda. "¡Ayúdame!, di que le diste un puñetazo, que lo tiraste contra la pared y exagéralo todo. ¡Ayúdame! tú en 4 o 5 años vas a salir y yo voy a ir a visitarte a la cárcel".

"Yo no sabía que hacer, ¿Pero cómo?, le pregunté. Hay que hablar con la Policía. Entré en Internet desde el piso en el que trabajábamos y vi nuestras fotos y que nos estaban buscando", relata.

Entonces robaron el ordenador, algún teléfono y dinero del piso y se fueron a un poblado a vender los objetos para conseguir dinero. "Nos dieron 5 o 6 gramos y estuvimos fumando cocaína. Después David C. avisó a la Policía y fueron detenidos y encarcelados. A los cuatro días de su ingreso en la prisión de Villabona, David C. escribió una carta pidiendo perdón "por la vida de consumo de droga" y con la que pretendía tener un bis a bis con Fadila C.

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