Trib.- Fiscalía pide 28 años de prisión para un acusado de corrupción de menores, abuso se

Publicado 20/05/2016 13:43:26CET

   El hombre se hacía pasar por menor de edad y contactaba con niñas de entre 11 y 12 años para obtener vídeos y fotos de contenido sexual

   OVIEDO, 20 May. (EUROPA PRESS) -

   La Fiscalía del Principado de Asturias solicita un total de 28 años de prisión, alejamiento, multas por valor de 7.200 euros, libertad vigilada durante 10 años y el pago de las correspondientes indemnizaciones para un procesado por un delito continuado de corrupción de menores, otro continuado de abuso sexual y dos de falsedad en documento mercantil.

   Según recoge el escrito del fiscal, el hombre contactaba con niñas de entre 11 y 12 años a través de WhatsApp y se hacía pasar por menor de edad para obtener fotos y vídeos suyas de contenido sexual, que luego compartía por Internet y, con una de ellas, llegó a mantener numerosos encuentros sexuales, fingiendo ser el padre del supuesto adolescente.

   El asunto fue instruido por el Juzgado de Instrucción número dos de Laviana. La vista oral se celebrará el lunes, 23 de mayo, en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Oviedo, a partir de las 10.00 horas.

   El procesado, desde el mes de mayo del año 2014 y hasta el mes de septiembre de 2014, entró en contacto telefónico vía WhatsApp con una niña de 11 años, de la que obtuvo su número por su hijo menor, que acudía al mismo centro escolar que ella. A través de la niña, el procesado consiguió los teléfonos de otras cinco menores, de entre 11 y 12 años.

   El Ministerio Fiscal sostiene que el procesado se hacía pasar por un adolescente, llamado en unas ocasiones Manu y en otras José, y les hacía creer que vivía en León o Barcelona. En las distintas conversaciones que el procesado mantenía con ellas, les decía que estaba enamorado de cada una de ellas, que quería convertirse en su novio y les pedía a todas, aunque en conversaciones independientes, que le enviaran fotos vestidas, en bikini, desnudas, de sus pechos y órganos genitales. Tras un tiempo recibiendo estas fotos, y ganada ya su confianza, comenzó a pedirles que le enviaran vídeos de mayor contenido sexual.

   El procesado envió a las menores cientos de mensajes de texto a cualquier hora del día, diciéndoles a cada una de ellas, de manera individual, que estaba enamorado de ellas, que sería capaz de quitarse la vida si no le demostraban lo que le querían enviándole esos vídeos, o también que terminaría con la relación si no accedían a ello.

   Los vídeos comenzaron siendo de escasa duración para alcanzar los treinta minutos, llegando a competir entre sí las niñas al contarles él la relación que mantenía con amigas suyas y el tipo de vídeos que le mandaban, con el objetivo de conseguir vídeos de mayor contenido sexual.

   El procesado también mantuvo contacto telefónico con varias menores de edad de la provincia de León. Con una de ellas, de 12 ellos, contactó a través de su hijo menor y, una vez que habló con ella, esta le proporcionó el teléfono de varias amigas suyas, en concreto, de cuatro de entre 11 y 12 años. Ante todas ellas se presentaba como Juan, un chico adolescente, y les pedía fotos y vídeos de contenido sexual, a lo que las menores accedieron.

   El material que fue enviado por las menores al procesado era compartido por este con otros usuarios en las redes pedófilas, ya que tenía instalado el programa Ares, utilizado para descargar y compartir servidores de archivos por Internet, como se acreditó por parte de la Sección de Informática Forense perteneciente a la Unidad Central de Criminalística de la Policía Judicial de Madrid.

   Asimismo, el procesado le dijo a una de las niñas que si le quería tenía que acostarse con su padre, presentándose el procesado, en fecha no determinada pero en todo caso entre el mes de mayo y septiembre de 2014, como "padre de Manu" y llegando a tener numerosos encuentros sexuales con la menor, unas veces en el domicilio de él y otras en su coche, entregando a la niña regalos que decían ser de su supuesto hijo.

   El procesado, siempre según mantiene el fiscal, grabó todos esos actos y los compartió después con otros usuarios en las redes pedófilos (a través del programa Ares), como se acreditó por parte de la Sección de Informática Forense perteneciente a la Unidad Central de Criminalística de la Policía Judicial de Madrid.

   El procesado, para mantener las relaciones telefónicas con las menores y recibir los vídeos y las fotos que ellas le mandaban, además de varias líneas telefónicas que tenía a su nombre, contrató otras dos líneas telefónicas a nombre de terceros.

   La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito continuado de corrupción de menores; abuso sexual y dos delitos de falsedad en documento mercantil y solicita en total una pena de 28 años de prisión, alejamiento y multas por valor de 7.200 euros.

   Además la Fiscalía solicita que se imponga al procesado la medida de libertad vigilada durante 10 años, a ejecutar con posterioridad a la pena privativa de libertad. En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía solicita que el procesado indemnice a la menor de la que presuntamente abusó con 25.000 euros y con 8.000 euros a cada una de las otras nueve menores, más los intereses legales.

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