Un tribunal popular juzga desde hoy al imputado por la muerte de la langreana Patricia Fernández

Actualizado 15/11/2010 7:00:33 CET

Se enfrenta a quince años de cárcel e indemnizaciones que ascienden a 220.000 euros

OVIEDO, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un tribunal popular será el responsable de esclarecer las causas que provocaron la muerte de la joven langreana Patricia Fernández Guzmán, cuyo cadáver apareció calcinado en marzo de 2008 en una escombrera próxima al pozo minero Samuño. El juicio se celebra a partir de este lunes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo, en un total de siete sesiones.

La Fiscalía pide para el único detenido, C.M.B, 15 años de prisión, como autor de un delito de homicidio, con el agravante de aprovechamiento de las circunstancias de lugar.

Además de la pena de prisión, el Ministerio Público solicita su inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, el abono de las costas derivadas del juicio y, en concepto de responsabilidad civil, que indemnice a los padres de la fallecida con la cantidad de 160.000 euros, y a su hermano, menor de edad, con la cantidad de 60.000 euros por los perjuicios y daños morales, con los correspondientes intereses legales.

Junto al acusado declararán un total de doce testigos -tres de ellos agentes de la Guardia Civil-, cuatro peritos, cuatro especialistas del departamento de Química del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil y otros cuatro peritos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

LOS HECHOS

Según las conclusiones provisionales de la Fiscalía, C.M.B. -en prisión provisional por esta causa desde el 17 de marzo de 2008- conocía a Patricia Fernández Guzmán, con la que mantenía una relación de amistad, así como relaciones sexuales de forma esporádica. El 13 de marzo de 2008, sobre las seis de la tarde, el acusado se acercó para hablar a la peluquería en la que trabajaba la joven.

A partir de las siete de la tarde, se vieron y se trasladaron en el vehículo del acusado a una escombrera próxima al pozo minero Samuño. Y allí, antes de las nueve menos veinte de la noche, C.M.B, con la intención de causarle la muerte, o a sabiendas de que podía causársela, la golpeó en la cabeza con un objeto contundente no identificado.

El golpe le produjo una fractura temporo-occipital derecha, con traumatismo craneoencefálico y hemorragia cerebral masiva. Una lesión "con entidad suficiente para provocarle la muerte o un estado de coma que la determinaría en breve periodo de tiempo".

Entonces, C.M.B, se trasladó en su vehículo a una gasolinera, donde adquirió una bolsa con cinco litros de gasolina y regresó de nuevo al pozo Samuño. Con la finalidad de deshacerse del cadáver y eliminar las pruebas que hubiera, roció el cuerpo de la joven con gasolina y le prendió fuego, abandonando el lugar en su vehículo.

En marzo, vecinos y amigos de la joven se concentraron frente al Ayuntamiento de Sama pidiendo una sentencia "ejemplar" que condene al culpable de la muerte. La concentración, convocada por la Sociedad de Festejos La Flor de Lada, con la colaboración de la Asociación contra la Violencia de Género 'Maeve', buscaba apoyar a la familia en el segundo aniversario de la muerte y pedir justicia "porque la ciudadanía langreana no está dispuesta a que el asesinato quede en el olvido".

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