La primera microrreserva de Cantabria combatirá las plagas con anfibios

Presentación micro reserva Cantabria
AYUNTAMIENTO CAMPOO DE YUSO
Publicado 13/11/2017 14:48:08CET

SANTANDER, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

Voluntarios del programa medioambiental Provoca han creado la primera microrreserva de Cantabria, que servirá para el 'combate biológico' de plagas con anfibios.

Se ha instalado en un espacio abandonado y degradado, junto a una antigua carretera de Campoo de Yuso, donde se han habilitado dos pequeñas charcas de aguas poco profundas para anfibios, con refugios artificiales para los mismos.

En concreto, se han instalado refugios del tipo Frog & Toad Bunker, casas cerámica ranas Frogilo, Casa cerámica ranas CF/TH, placa asfáltica Minionda y Easyfix, junto a chapas metálicas, tejas y piedras. Esta variedad servirá para aportar datos sobre cuáles son más confortables para animales como los anfibios, que resultan beneficiosos en la lucha contra las plagas.

Basada en experiencias europeas, la reserva es de carácter experimental, ya que uno de sus objetivos es, precisamente, obtener información para preservar las poblaciones de animales amenazados.

Esta iniciativa constituye un ejemplo de "cómo se puede manejar la naturaleza de una manera inteligente y cuidadosa para incrementar su diversidad y heterogeneidad". "La acción humana respetuosa puede mejorar el patrimonio natural", aseguran los promotores de la microrreserva.

Para su puesta en marcha, los voluntarios recuperaron arenales vivos, charcas soleadas efímeras, zonas de vegetación rala y pionera. Estos hábitats son albergue de especies de anfibios beneficiosas, que luchan contra las plagas de los campos y los prados, cazando insectos.

La actividad, que se desarrolló el pasado sábado, fue organizada por el Ayuntamiento de Campoo de Yuso y la Junta Vecinal de Quintanamanil, dentro del programa Provoca del Gobierno de Cantabria.

MICRORRESERVAS

Las microrreservas permiten, "con poco esfuerzo y pequeños recursos", preservar de una manera eficaz el patrimonio natural, ya que con ellas se trata de proteger mejor a pequeñas poblaciones de especies cuyos diminutos hábitats suelen estar dispersos y excluidos de otras figuras de protección.

Esta figura, creada en la Comunidad Valenciana, se ha extendido a Castilla-La Mancha, Castilla y León y otras regiones con un éxito "espectacular".

Se trata de una medida importante para preservar en Cantabria a la flora botánica rara, praderas secas con orquídeas, microhumedales, prados húmedos, juncales, hábitats de sustitución como graveras o arenales y pequeños parajes de gran interés.

Ante la reducción de la biodiversidad por el impacto del cambio climático, se benefician de esto especies "oportunistas y generalistas" como los insectos y las plagas. En cambio, las especies beneficiosas como las aves insectívoras o los anfibios reducen sus poblaciones y están amenazados. Con la preservación de pequeñas parcelas se permite que sigan viviendo en áreas donde estos animales "beneficiosos" luchan contra las plagas de una manera "económica y eficaz".

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