Agosto fue seco en el litoral y húmedo y fresco en el interior

Campo de cereales
UNIÓ DE PAGESOS
Actualizado 08/09/2014 17:50:33 CET

SANTANDER, 8 Sep. (EUROPA PRESS) -

El mes de agosto se caracterizó por ser seco en el litoral cántabro y húmedo y fresco en el interior de la región, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

De acuerdo con el Boletín Climatológico Mensual que elabora la AEMET, en el octavo mes del año las temperaturas tuvieron unos valores normales en la costa y centro de Cantabria, aunque en Liébana y la zona del Ebro resultaron frías.

Por su parte, las lluvias se distribuyeron de forma irregular, por el predominio de la circulación del oeste y la aparición de las tormentas. Mientras, en el litoral y mitad oriental, los chubascos han sido escasos y el mes resultó seco, aunque en la montaña occidental y en las comarcas del Ebro fue "húmedo".

Por quincenas, en la primera se produjeron chubascos y tormentas y, aunque dejaron precipitaciones en toda la región, las lluvias de mayor cuantía se concentraron en los relieves de la mitad occidental y en las comarcas del Ebro. Y del 15 al 31, se recogieron cantidades muy modestas y repartidas de forma irregular.

Las temperaturas máximas se mantuvieron cerca o por encima de los valores normales durante los primeros diez días del mes, para descender durante la segunda decena y volver a los registros propios de esta época del año a partir del día 20.

Las mínimas estuvieron por debajo de los valores normales prácticamente en todo el mes, en especial en las comarcas de Campoo y en Liébana, donde se repitieron numerosas noches frescas.

Respecto al viento, agosto resultó tranquilo, con predominio del nordeste. Sólo el día 12 se percibió a última hora de la tarde un cambio brusco en la dirección y velocidad del viento en el litoral, que se trasladó de oeste a este, dejando rachas de más de 70 kilómetros por hora en la costa.

La posición del anticiclón de Azores durante la primera quincena del mes, situado más al oeste y hacia el sur de lo habitual en estas fechas, favoreció la circulación del oeste y la entrada sucesiva de perturbaciones desde el Atlántico, con más de diez días de precipitación apreciable en esta primera quincena en la mayor parte de la región.

En torno al día quince se restableció la estabilidad anticiclónica, que se mantuvo hasta mediada la tercera decena, y los últimos días del mes volvieron a estar marcados por la circulación intensa del oeste asociada con el paso de una nueva depresión atlántica.

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