Condenan por intrusismo a un técnico de FP que practicaba inseminación artificial de caballos

Publicado 24/06/2015 18:30:55CET

El Colegio de Veterinarios destaca su satisfacción por la sentencia, aunque destaca las "dificultades" para perseguir este tipo de delitos

SANTANDER, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado por intrusismo profesional a un técnico de Formación Profesional Agraria, Rodrigo M.H., que se dedicaba profesionalmente desde años a la inseminación artificial de caballos y otras prácticas "propias y exclusivas" de los titulados en veterinaria.

La sentencia, que es ya firme y contra la que no cabe recurso, impone al acusado una multa de 4.500 euros (diez meses con una cuota diaria de 15 euros, así como al pago de las costas procesales.

El Colegio de Veterinarios de Cantabria había denunciado hace ocho años al ahora condenado, al que consideraba responsable de un delito continuado de intrusismo profesional.

Según explica el Colegio en una nota de prensa en la que informa de la citada sentencia, Rodrigo M.H. cursó estudios de FP en rama agraria y especialidad Explotación Agropecuaria, obteniendo en 1996 el título de Técnico Superior especialista en gestión y organización de empresas agropecuarias y Técnico en explotaciones ganaderas.

Desde el año 2006, en la Yeguada 'El Pomar' de Maoño (Santa Cruz de Bezana), que regenta junto a su hermano, practicaba inseminaciones artificiales con semen fresco y congelado, realizaba de trasplantes de embriones, seguimiento de celo reproductivo, atención a partos y diagnósticos ecográficos; actividades y practicas todas ellas para las que, según el Colegio, no estaba habilitado y que son competencia profesional exclusiva de los veterinarios.

El condenado cobraba la suma de 300 euros por animal inseminado y su "ilegal praxis", en palabras del Colegio, "provocó sufrimientos innecesarios a varios animales y la muerte de un equino de alto valor económico y sentimental".

"La yeguada donde desempeñaba su actividad profesional carecía de código de explotación, así como de la autorización especial de núcleo zoológico"; autorización esta última que no le fue concedida hasta el año 2009. Por carecer de código de explotación le fue incoado un expediente administrativo sancionador.

El SEPRONA de la Guardia Civil le había llegado a incautar un ecógrafo cuando, según sus propias manifestaciones, se dirigía a "asistir un parto", tarea que al igual que las propias de diagnóstico, es exclusiva de los veterinarios, como constata la sentencia.

SATISFACCIÓN DEL COLEGIO

El presidente del Colegio Veterinario, Juan José Sánchez Asensio, ha expresado su satisfacción por la sentencia, si bien ha destacado las "dificultades" que existen para perseguir este tipo de delitos y el "excesivamente largo trámite" que lleva hacer Justicia, "en este caso ocho años en los cuales el ahora condenado ha seguido ejerciendo de forma impune", ha precisado.

Del mismo modo, ha censurado la "inacción" de la propia Administración, a pesar de las "reiteradas solicitudes" formuladas por el Colegio, "por no tomar medidas para evitar la perpetuación del delito durante el tiempo que ha durado el proceso judicial".

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