El acusado de asesinar a su primo confiesa que le "apretó el cuello" por "obcecación" en una disputa

Actualizado 19/03/2007 16:23:55 CET

Dice que le agredió porque la víctima le amenazó con matarle mientras le recriminaba haber abandonado a su madre

SANTANDER, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

El acusado de asesinar a su primo octogenario en el domicilio que ambos compartían en Ruente ha confesado hoy que "apretó el cuello" de éste hasta matarle por "obcecación" en una discusión iniciada por Valeriano San Miguel Gómez porque le recriminó al procesado que hubiera abandonado a su madre, a la del propio José, con quien había convivido la víctima.

El procesado, José G.G., de 72 años de edad, se enfrenta a una pena de 17 años de prisión que solicita la fiscalía por un delito de asesinato con alevosía, mientras que la Defensa rebaja la petición de cárcel a 7 años, por un homicidio.

José G.G. declaró hoy ante la Sección Primera de la Audiencia de Cantabria que cuando se separó de su mujer, en el año 1982, se marchó a vivir a Venezuela, donde estuvo hasta el año 2000, viniendo sólo una vez a Cantabria, alojándose en esa ocasión en casa de su madre.

Aseguró que se enteró de la muerte de su madre, en 1997, "15 ó 20 días después" del fallecimiento, porque se lo dijeron unos primos, y que cuando regresó definitivamente a Cantabria, en el año 2000, se enteró de que tres años antes su progenitora, que tenía alzheimer, había vendido todos sus bienes a su primo Valeriano, en una falsa venta, ya que éste no le dio nada de dinero a cambio.

Tras intentar en una conciliación judicial llegar a un acuerdo entre ambos primos, José C.C. se quedó a vivir en la casa que venía ocupando Valeriano porque "era la de mi madre", pagando él sus propios gastos con la pensión que le quedó.

Sobre las 12 de la mañana del 30 de enero de 2006, tras mantener una conversación con un vecino de Ruente, José G.G. entró en la casa, cuando su primo Valeriano se levantó del sillón y le dijo que se fuera de la vivienda, recriminándole que "hubiera dejado morir" a su propia madre, con lo que el acusado se puso "encolerizado".

"Yo perdí los cinco sentidos", aseguró el acusado, quien explicó que mantenía trato telefónico con su madre mientras vivió en Venezuela, y que si se hubiera llegado a enterar a tiempo de su fallecimiento hubiera intentado llegar a su entierro.

Entonces, según el acusado, Valeriano le acusó con "matarle", dirigiéndose al cajón "de los cuchillos", con lo que José G.G. le pegó "varios puñetazos" en la cara, y le "apretó del cuello", cayendo al suelo su primo de "un fuerte golpe", diciendo la víctima "me mataste".

José G.G. añadió que siguió apretándole el cuello a Valeriano, que yacía inmóvil en el suelo, "con la mano izquierda", mientras que con la derecha le seguía pegando. A preguntas de la fiscal, el acusado aseguró que no sabía que un mes antes su primo, que estaba delicado de salud, había hecho testamento a favor de otra familiar.

NO RECUERDA QUE LE METIERA LA CABEZA EN UNA BOLSA

El acusado, interrogado por la fiscalía, afirmó no recordar que le metiera la cabeza a Valeriano en una bolsa de basura, tal y como sostiene el Ministerio Público, sino que simplemente le puso una bolsa de plástico sobre la cara, porque tras apretarle el cuello en el suelo le parecía que la víctima le "seguía mirando" y no lo podía soportar.

"¿Qué hice yo, madre mía?", explicó el procesado que pensó tras ser "consciente de que le había matado". Tras reponerse, cinco minutos más tarde, cogió la bicicleta y se fue a casa de un vecino a contarle lo sucedido, trasladándose luego en el coche de esta persona hasta el cuartel de la Guardia Civil.

Hasta el día de autos, José G.G. afirmó que no había pasado a las manos nunca con su primo, aunque sí habían tenido "discusiones", y que Valeriano ya había echado de la casa a "dos hermanos" que habían ido a cuidar a la madre cuando éste vivía en Venezuela.

El abogado defensor expuso al Jurado Popular con anterioridad a la declaración de éste que el crimen no puede ser tratado como un asesinato, sino de un homicidio "por arrebato y obcecación". La vista oral continuará mañana, a las 9.30 horas, con las declaraciones de los testigos.

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