Año y medio para un traficante de heroína delatado por un cliente

Actualizado 24/06/2015 20:18:56 CET

SANTANDER, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial ha condenado a un año y medio de cárcel a un hombre detenido en febrero de 2013 por traficar con heroína en Santander tras ser deltado por un cliente.

Según relata en la Sección Primera de la Audiencia en esta sentencia, de 9 de junio de 2015, los hechos ocurrieron el 20 de febrero de 2013, cuando unos agentes de la Policía Nacional pararon en la calle Cádiz a un hombre que llevaba una "bola pequeña de droga".

A la vista de la declaración de los policías, a la que alude la sentencia, este individuo le ofreció datos "muy concretos" sobre el lugar donde había comprado la droga y la persona que se lo había vendido, tanto de su raza, como de su pelo o sobre su ropa.

En el juicio, el hombre que portaba la bola de droga negó haber dado estos detalles sobre el individuo que le había vendido la heroína, algo que la Sala considera "comprensible" por un intento de "no parecer un chivato" o "no enfrentarse al acusado en su presencia".

Sin embargo, para la Audiencia esto "no desvirtúa" los hechos probados. Y es que cuando los agentes acudieron al lugar que este hombre les había indicado, en la calle Garmendia de Santander, vieron a un individuo que respondía a estas características y le pidieron que se identificara.

Esta segunda persona, con siglas A.A, reaccionó a la petición de los agentes echándose a correr y se refugió en un locutorio cercano, al que los agentes le siguieron.

Cuando se acercaron a él, A.A. escupió seis bolas blancas y lanzó golpes contra los agentes, que no les alcanzaron, para dificultar su detención.

Al ser analizada la sustancia de las bolas, se supo que contenían un total de 1,42 gramos de heroína y riqueza del 17,4% destinada --la misma composición que la sustancia que llevaba al chico al que pararon los agentes en la calle Cádiz--, según se considera probado en la sentencia, al tráfico de terceras personas. El valor de la heroína ascendía a 81,39 euros.

Tras su detención, y ya en dependencias policiales, el acusado se dirigió a uno de los policías nacionales que había participado en la operación y le dijo que sabía que su esposa tenía un farmacia, él un coche negro y un hijo pequeño.

Para la Audiencia, A.A. es autor de un delito contra la salud pública de sustancias que causan un grave daño para la salud, por lo que se pide año y medio de prisión y el pago de 82 euros de multa.

Asimismo, se le considera también autor de una falta de
desobediencia leve a pagar 135 euros de multa.

Sin embargo, ha sido absuelto de la falta de amenazas de la que se le acusaba al considerar la Sala que "no ha aparecido con claridad la finalidad" con la que se dirigió a uno de los agentes policiales narrándole determinados extremos de su vida privada, que, al parecer, conocía por un trabajo que había desarrollado
con anterioridad.

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