Más de un año para una mujer que atracó un bar embozada con una media

Actualizado 08/07/2015 18:01:52 CET

Los dos atracadores eran clientes habituales del establecimiento, al que entraron con un cuchillo de cocina y sustrajeron la recaudación

SANTANDER, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

La titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Santander ha condenado a una mujer a un año y ocho meses de prisión por el atraco que perpetró en un bar de Castro Urdiales.

La mujer actuó junto a un hombre, que no ha sido juzgado porque ha fallecido. Ambos, clientes habituales del local, entraron en el mismo embozados con una media portando sendos cuchillos de cocina de grandes dimensiones.

Tras amenazar a la camarera que se encontraba sola en el interior del bar porque acaba de cerrar el establecimiento, la ataron de pies y manos con cinta de embalar e introdujeron un calcetín en su boca, tirándola después al suelo.

Entonces, el hombre y la mujer procedieron a sustraer la recaudación de la caja, del teléfono y de la máquina tragaperras, y después huyeron.

En su sentencia, la juez subraya la credibilidad del testimonio de la víctima, quien en todo momento ha sostenido que les conocía con anterioridad, incluso se lo dijo a ellos durante el atraco.

La mujer explicó que eran "clientes habituales" y aunque llevaban la cara medio tapada con las medias "se les distinguía bastante, y se les veía", señala la sentencia, que pone el acento en la melena rubia de la mujer, que era visible.

Así, la magistrada, que destaca la "contundencia, certeza y seguridad" del testimonio de la víctima durante el juicio, concluye por declarar probado que ambas personas cometieron un delito de robo con intimidación con uso de instrumento peligroso.

Además, aplica la agravante de disfraz por el empleo de las medias para cubrir su rostro "aun cuando aquellas no hayan impedido su identificación", al tiempo que reconoce la atenuante de dilaciones indebidas por el tiempo en que el procedimiento ha estado paralizado.

Junto a la pena de prisión de un año y nueve meses, la acusada deberá indemnizar con 1.000 euros a la camarera del bar en concepto de daños morales, así como abonar 2.391 euros a la propietaria del establecimiento por los deterioros en el local, la máquina recreativa y el teléfono.

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