Desarrollo Rural regula a través de una orden normas de uso del fuego y medidas preventivas contra incencios forestales

Actualizado 16/08/2007 13:08:38 CET

Señala como épocas de riesgo alto los cuatro primeros meses del año y desde agosto a mediados de octubre

SANTANDER, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad del Gobierno de Cantabria ha regulado a través de una orden, que se publica hoy en el Boletín Oficial de Cantabria (BOC), las normas sobre el uso del fuego y las medidas preventivas en relación con los incendios forestales.

Se trata de la primera vez que la Consejería regula estas cuestiones a través de una orden, ya que hasta ahora, aunque existían indicaciones al respecto, se recogían a través de otro tipo de resoluciones o circulares.

Esta regulación responde, según indicó la Consejería en un comunicado, a la relevancia que cobra la prevención de los incendios, puesto que constituyen una de las principales amenazas del patrimonio forestal de la Comunidad Autónoma, patrimonio que alcanza el 67,5 por ciento de la superficie total de la misma.

La orden, de aplicación en todos los montes, sean arbolados o desarbolados, y en una franja de 400 metros de ancho a su alrededor, como perímetro de protección, establece dos épocas de riesgo alto de incendios forestales en Cantabria: la comprendida entre el 15 de enero y el 15 de abril, que afecta a toda la Comunidad Autónoma, y otra del 1 de agosto al 15 de octubre centrada en las comarcas de Liébana y Campoo-Los Valles.

Además, excepcionalmente, y mediante resolución del consejero de Desarrollo Rural, se podrán declarar otras épocas de riesgo a lo largo del año, cuando las circunstancias meteorológicas lo aconsejen.

ACTIVIDADES PROHIBIDAS

Entre las actividades prohibidas en virtud de esta orden se encuentran el empleo del fuego sin autorización para la quema de matorral, pastos, restos agrícolas o forestales, carboneo, destilación con equipos portátiles o cualquier otra finalidad.

Tampoco podrá utilizarse maquinaria o equipos cuyo funcionamiento genere deflagración, chispas o descargas eléctricas, salvo que la Dirección General de Biodiversidad haya autorizado su uso o resulten necesarias para la extinción de incendios.

En todo caso, para utilizar esta maquinaria se deberán cumplir distintas medidas preventivas, como la limpieza y mantenimiento adecuado de la maquinaria, extremar la seguridad en los trabajos para no provocar chispas, repostar y mantener la maquinaria en zonas de seguridad, arrancarla en lugares diferentes a los de recarga y contar con material y equipos aptos ante un incendio inminente, y contar con personal de vigilancia.

Asimismo, queda prohibido el lanzamiento de cohetes, globos o artefactos de cualquier clase que generen fuego, así como el uso del fuego en celebraciones y festejos tradicionales. En este último caso, y de forma excepcional, podrá ser autorizado su uso por la Dirección General de Biodiversidad a solicitud de la entidad organizadora, fijando las medidas de prevención y seguridad ante el riesgo de incendios forestales.

También se prohíbe encender fuego en las áreas de descanso de la red de carreteras, utilizar fuego fuera de los lugares establecidos al efecto, tirar fósforos, colillas, puntas de cigarro o cualquier otro material en ignición al suelo, así como la quema de basureros o vertederos y el vertido fuera de los contenedores de basura de desechos o residuos que con el tiempo puedan resultar combustibles o susceptibles de provocar combustión, tales como vidrios, papeles, plásticos, grasas, aerosoles o mecheros, entre otros restos.

TRÁNSITO POR MONTES Y ZONAS NATURALES

En cuanto al uso de los montes, se prohíbe el tránsito o estancia de personas, excepto aquellas relacionadas con las actividades de vigilancia, gestión y mantenimiento, tanto de montes públicos como privados. Se entiende por actividades de gestión las que puedan ser desarrolladas tanto por los gestores como por los propietarios de los terrenos para su aprovechamiento, conservación, defensa o mejora, así como las actividades cinegéticas y piscícolas.

Entre las excepciones a esta prohibición se encuentran el tránsito en montes públicos de personas por las pistas forestales y vías pecuarias, y en montes de régimen privado, el tránsito de personas siempre que cuenten con la autorización de sus propietarios.

Lo que sí se autoriza es la estancia de personas en áreas recreativas ubicadas en montes públicos y en los espacios naturales protegidos y, además, se autoriza el tránsito de personas por caminos acondicionados, así como la circulación de vehículos autorizados por pistas forestales.

Además, se podrá encender fuego en zonas recreativas y de acampada en los lugares habilitados para ello por las administraciones públicas. El usuario deberá asegurarse de tener una distancia mayor de tres metros desde el fuego a cualquier materia combustible, permanecer vigilante junto al fuego, tener algún medio de extinción a mano y, por último, asegurarse de que el fuego está totalmente apagado al ausentarse.

No obstante, podrá prohibirse en cualquier momento la utilización del fuego de forma temporal o permanente, dependiendo del nivel de riesgo de incendios. En días de viento con velocidades superiores a 25 kilómetros por hora, así como en días muy calurosos, en los que la temperatura supere los 30 grados centígrados, queda prohibido encender fuego.

En los terrenos de naturaleza urbana situados en la franja de 400 metros que circunda los montes, las solicitudes de autorización para utilizar fuego deberán adjuntar un informe favorable del ayuntamiento respectivo.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Por otra parte, los organismos, entidades concesionarias y particulares deberán tomar las medidas de seguridad necesarias con respecto a la limpieza de cunetas, carreteras y vías férreas, así como de residuos, material leñoso y vegetación seca, además de mantener limpias las pistas y caminos para que circulen los operativos de extinción.

Asimismo, los rematantes de aprovechamientos forestales deberán mantener limpios de vegetación los parques de clasificación, cargaderos y zonas de carga intermedia, y los ayuntamientos adoptarán de forma inmediata las medidas precisas para garantizar la existencia de quema en los vertederos de su término municipal.

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