El gerente de Valdecilla dice que no hubo "ocultación" ni se puso "en riesgo la vida de nadie" en la legionella de 2004

Actualizado 01/03/2007 13:10:56 CET

Cárceles declara ante el juez que la situación fue comunicada a "todos los implicados"

SANTANDER, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El gerente del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Francisco Cárceles, subrayó hoy que en el brote de legionella del año 2004 no hubo "en ningún momento ocultación", sino al contrario, y tampoco se puso "en riesgo la vida de nadie". Después de prestar declaración durante algo más de media hora ante el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Santander, el gerente explicó a los medios de comunicación en los pasillos del juzgado que en todo momento hubo "información" sobre lo sucedido.

Cárceles fue llamado hoy a declarar, junto con seis testigos, tras acordar el Juzgado de Instrucción abrir diligencias previas por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores. El sindicato ATI (Agrupación de Trabajadores Independiente) presentó el pasado 20 de febrero una querella contra Cárceles, al que acusa de haber "ocultado" el brote de legionella poniendo "en riesgo" la salud de los trabajadores, pacientes y visitantes del centro hospitalario.

Aunque ATI no se ha personado en el proceso, porque el juez le reclama para ello una fianza de 6.000 euros que no ha podido reunir, el Juzgado ha decidido abrir diligencias previas para determinar si se cometió algún delito.

Esta mañana, sobre las 9.40 horas, el gerente de Valdecilla comenzó su declaración en la que, según relató después a los periodistas, aportó al juez información de "absolutamente todas las actuaciones" que se llevaron a cabo tras la aparición del brote de legionella.

Además, puso de manifiesto que "todos los implicados" tuvieron "conocimiento absoluto" de los hechos y aseguró que intervino la Comisión de Bioseguridad que existe en Valdecilla desde el año 2002. Esa Comisión es "la que establece todas las medidas que se deben seguir" y la que acordó tanto las medidas que se desarrollaron "el 15 de junio, como la última de septiembre", apuntó.

"En ningún momento ha habido ocultación, muy al contrario, siempre ha habido información y era conocido, conocidísimo. Cualquier medida de este tipo no pasa ni puede pasar en absoluto desapercibida. En ningún momento se ha ocultado nada y en ningún momento se ha puesto en riesgo la vida de nadie", sentenció Cárceles.

Al igual que Cárceles, hoy estaban citados para declarar ante el juez seis testigos: los tres doctores que notificaron la detección de legionella en sus pacientes, la jefa de sección del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de Valdecilla, el que por entonces era el director médico del centro y quien ocupaba en aquellas fechas la responsabilidad de jefe de Servicio de Salud Pública, de la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad.

SE INFORMÓ A LOS TRABAJADORES

Hasta la jornada de hoy el gerente de Valdecilla no se había pronunciado personalmente sobre lo sucedido, aunque el Servicio Cántabro de Salud (SCS) remitió un comunicado, tras conocerse la interposición de la querella, en el que dejaba claro que el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla aplicó "todas las medidas preventivas establecidas por la ley vigente" e informó a los "trabajadores de las zonas afectadas".

Según explicó entonces el SCS, el hospital realizó en todo momento los controles anuales en la red de agua y controles mensuales de las torres de refrigeración que establece la ley. En concreto, en el periodo comprendido entre septiembre de 2003 y diciembre de 2004 se efectuaron 16 controles en las torres de refrigeración con las actuaciones pertinentes acordadas en la Comisión de Bioseguridad del centro y 15 controles en la red de agua y sus correspondientes actuaciones preventivas y de refuerzo puntual.

Además, el Servicio Cántabro de Salud sostiene que tanto la dirección del centro como el Servicio de Medicina Preventiva del hospital "facilitaron información puntual y específica del seguimiento y actuaciones correspondientes a todos y cada uno de los trabajadores de las zonas afectadas, y efectuaron la declaración obligatoria a la Dirección General de Salud Pública como está establecido".

Por el contrario, ATI asegura que el gerente tuvo conocimiento del primer caso de legionella en junio de 2004, pero "no comunicó nada" a los trabajadores o al Servicio de Prevención de Riesgos hasta el 16 de septiembre, fecha en la que, según el sindicato, se convocó la reunión del Comité de Seguridad y Salud del hospital. Supuestamente y siempre según ATI, tampoco se adoptaron las medidas preventivas oportunas en estos casos con la inmediatez necesaria.

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