Localizan una segunda entrada de aire a la cueva de Altamira que amenaza la conservación del conjunto pictórico

 

Localizan una segunda entrada de aire a la cueva de Altamira que amenaza la conservación del conjunto pictórico

Bisontes de Altamira
MUSEO DE ALTAMIRA
Actualizado 18/07/2013 14:54:47 CET

SANTANDER/MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha liderado un estudio sobre la dinámica atmosférica de la cueva de Altamira que ha determinado que existe una segunda entrada de aire en la cavidad que amenaza la conservación del conjunto pictórico.

Para localizar la entrada, el MNCN, en colaboración con la Universidad de Alicante, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNAS-CSIC) y el Instituto Superior Técnico de Lisboa, ha muestreado la distribución espacial de los gases atmosféricos (CO2, CH4, y la señal isotópica del CO2), y por otro, ha estudiado la concentración y diversidad de los microorganismos aéreos y su distribución dentro de la cueva. Los análisis se han realizado el pasado verano (en 2012), cuando la tasa de intercambio entre la cueva y la atmósfera exterior es máxima.

Los datos de este trabajo, que ha sido publicado en 'Environmental Science and Pollution Research', ha verificado que existe una segunda conexión con el exterior que favorece la entrada y transporte de microorganismos aéreos a la parte más interna y profunda de la cueva. La mayor concentración de microorganismos aéreos se produce en la conocida como Sala del Pozo, una galería alejada de la entrada original.

Por otra parte, la distribución espacial de los gases atmosféricos también apoya esta asunción y sugiere una ligera pero directa conexión con la atmósfera exterior en este lugar de la cueva.

Elena García-Antón, del MNCN, ha explicado que este descubrimiento supone "una amenaza para la conservación de las pinturas rupestres y requiere evaluar su impacto para tenerlo en cuenta en las directrices de conservación".

Además, ha indicado que "los gestores de la cueva también han de considerar los riesgos potenciales para la salud humana que existen debido a la abundancia de microorganismos en el interior de la cueva".

La joya cultural y científica que constituye el enclave paleolítico de la cueva de Altamira ha podido conservarse por las particulares condiciones ambientales que se dan en su interior, como son unas tasa muy baja de infiltración de agua y el mantenimiento de un microclima muy estable debido a que el intercambio de aire con la atmosfera del exterior de la cueva es muy limitado.

Así, la mayor amenaza para la conservación del conjunto pictórico es la apertura de la puerta de entrada, ya que refuerza el papel del aire como vehículo de transporte y dispersión de los microorganismos (bacterias y hongos) y nutrientes dentro de la cueva. Se ha podido comprobar que los microorganismos más frecuentes dentro y fuera de la cueva son los mismos.

Hasta ahora, el modelo de ventilación propuesto en la cueva asumía que sólo había una entrada de aire. Los expertos han señalado que el hallazgo de una segunda entada resulta esencial para poder tomar las medidas más eficaces para la conservación de las pinturas rupestres.

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