8 meses de prisión a un hombre que amenazó con una pistola simulada a cinco menores tras darle un cigarro

 

8 meses de prisión a un hombre que amenazó con una pistola simulada a cinco menores tras darle un cigarro

Actualizado 24/11/2010 13:53:55 CET

"Puedo fallar un tiro pero no nueve" les dijo el acusado

SANTANDER, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

La sección primera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha condenado a ocho meses de prisión a un individuo que amenazó con una pistola simulada a cinco menores a los que previamente había pedido un cigarrillo, que le habían dado, y a los que dijo que "podía fallar un tiro, pero no nueve".

El tribunal confirma así la sentencia dictada en primera instancia por Juzgado de lo Penal número 3 de Santander, que condenó al acusado. F.P.C., como autor de un delito de amenazas, con la atenuante de embriaguez.

La sentencia de apelación, que acepta como hechos probados los de la sentencia de instancia, explica que el encausado se acercó a medianoche a un grupo de cinco jóvenes menores de edad (cuatro chicos y una chica), cuando éstos se encontraban sentados junto a la plaza del Ayuntamiento de Santander.

El procesado pidió un cigarrillo a los jóvenes,que se lo dieron ante su insistencia, y después comenzó a hablar con ellos hasta que les preguntó si estaba por allí la policía. A continuación les comentó que unos agentes le acababan de quitar una navaja extensible que llevaba y, acto seguido, sacó del calcetín un arma de fuego simulada, que a los menores les pareció auténtica, y que se colocó en la cintura.

El individuo manifestó entonces a los jóvenes que tenía nueve balas en la pistola, y que "podía fallar un tiro, pero no nueve", después de lo cual les preguntó por la dirección de un local de copas.

Para evitar que les pudiera causar algún daño, una chica del grupo se ofreció a acompañarle hasta el lugar por el que había preguntado y una vez allí, aprovechó la presencia de más personas para fazarse del imputado, quien posteriormente se introdujo en un coche y exigió a su propietario que le llevara hasta el Río de la Pila o de lo contrario, le golpearía, momento en que llegó la policía y le detuvo.

Según refiere la sentencia, recogida por Europa Press, en el momento de cometer estos hechos, el acusado se encontraba con sus facultades cognitivas e intelectivas ligeramente afectadas por el previo consumo de alcohol.

AMENAZA GRAVE

Por estos hechos, el imputado fue condenado en primera instancia a una pena de 8 meses de prisión por un delito de amenazas (ya que el conductor al que abordó no presentó denuncia) y a indemnizar a cada uno de los cinco jóvenes a los que amenazó en la cantidad de 300 euros.

El acusado recurrió la sentencia alegando que la pistola que portaba no era de verdad y que no amenazó ni apuntó con ella a los menores cuya vida e integridad no estuvo en riesgo.

Sin embargo, el tribunal de apelación desestima el recurso al señalar que los cinco jóvenes relataron, sin incurrir en contradicciones relevantes, que el acusado se les acercó, les pidió un cigarro y se quedó allí, poniéndose después nervioso al pasar un coche de policía.

Narraron también que el imputado les dijo que la policía le había quitado una navaja esa misma noche y que cuando les preguntó si la policía estaba detrás y le dijeron que no, se tocó el tobillo y sacó una pistola plateada que se metió en la cintura mientras les decía: "tengo nueve balas, puedo fallar una, las otras no".

Mientras una chica del grupo acompañó al imputado hasta el local por el que había preguntado, otro joven llamó a la Policía. El tribunal considera que el juez de instancia se fundó en la prueba testifical, apta para vencer la presunción de inocencia, por lo que el relato de hechos debe permanecer incólume.

Y en cuanto a la calificación jurídica de los hechos, destaca que se trata de una amenaza "grave, seria y creíble" por ser potencialmente esperado un comportamiento agresivo que lleve a efecto el mal amenazado.

Destaca al respecto que además de las palabras amenazantes y la exhibición de una pistola de apariencia real, antes el acusado se había puesto nervioso ante la creencia de que por allí se encontraba la policía, y afirmó que esa misma noche le habían quitado una navaja, lo que a juicio de la sala refuerza la credibilidad de sus amenazas.

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