Los niños y adolescentes suecos son los más siguen la dieta mediterránea, según estudios europeos

 

Los niños y adolescentes suecos son los más siguen la dieta mediterránea, según estudios europeos

Publicado 11/07/2017 14:11:24CET

El presidente del Instituto Danone cree que "seguramente es imposible" terminar con la obesidad infantil

SANTANDER, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los niños y adolescentes suecos son los que "más se adhieren" a la dieta mediterránea, que es un "factor protector" en el desarrollo de la obesidad infantil, cuya prevalencia es superior en países del sur de Europa que en los del centro y norte del continente.

Así se desprende del análisis de los datos de los estudios IDEFICS y HELENA, obtenidos hace más de diez años en ocho países europeos, incluido España, y que se publicarán próximamente, y que ha avanzado hoy el presidente del Instituto Danone, Luis Moreno.

Moreno, que ha reivindicado que los positivos efectos de la dieta mediterránea para la salud, ha precisado que "hay muy pocos estudios" sobre los hábitos alimentarios de los niños y adolescentes europeos, y ha reivindicado que este análisis es "el primero" en Europa, tal y como ha señalado en la 'XVIII Escuela de Nutrición <>. Estilos de vida saludables'.

En su presentación en los Cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, Moreno ha advertido de que los informes señalan que hay una "prevalencia elevada" de obesidad infantil en Europa, un problema con el que "se debería terminar", ha dicho, aunque "seguramente es un objetivo imposible de alcanzar", ha lamentado. No obstante, ha defendido que cuanto más se avance, "mejor".

En cuanto a las diferencias existentes entre países del sur y del norte en cuanto a índices de obesidad, ha explicado que "no se pudo identificar ningún factor" que explique por qué la prevalencia es mayor en los primeros.

También ha destacado que "cada vez se habla más" de patrones de alimentación que combinan distintas características de la dieta, así como que "es importante" considerar la ingesta de alimentos tanto de forma individual como asociándolo a comportamientos.

REPERCUSIONES DE QUE LOS NIÑOS COMAN SOLOS

Así, se ha referido a los niños y adolescentes que desayunan, comen y cenan solos, y ha recordado que los datos del estudio HELENA indican que algo más del 50 por ciento de la muestra desayuna en familia, en torno al 40 por ciento lo hacen solos y un porcentaje "relativamente elevado", desayunan con amigos.

A mediodía, un 40 por ciento come en familia, otro 40 por ciento solos y un 10 por ciento con amigos. Y en la cena, un 70 por ciento la hace en familia, un 20 por ciento solos y en torno al 5 por ciento con amigos.

Teniendo en cuenta estos datos, Moreno ha explicado que se han observado "diferencias significativas únicamente" en los niños y no en las niñas. "Casi siempre la peor situación se observa en los que cenan solos", ha alertado, ya que "consumen menos fruta" que los que cenan en familia o con amigos.

Es más, ha incidido en que el consumo de verduras "es menor" en los casos de los que cenan solos y que en lo relativo al consumo de leche y de productos lácteos hay "diferencias significativas" porque los chicos que cenan solos "la beben menos" que si cenan en familia. Además, conforme aumenta la calidad de la dieta, también lo hace el consumo de leche y yogures en los tramos de edad estudiados.

Del mismo modo, ha explicado que en el consumo de calorías "la tendencia es que los que más consumen son los que cenan con amigos", seguidos de los que lo hacen en soledad.

ASOCIACIÓN ENTRE COMER Y CENAR TARDE Y ALTERACIONES METABÓLICAS

Cuestionado, en este sentido, por los factores de riesgo que tiene que los adolescentes coman solos, Moreno ha aclarado que estos datos son de hace más de una década y que el Instituto Danone "no ha tenido la posibilidad" de analizar este aspecto. Sin embargo, cree que influye "mucho" la dedicación laboral de los padres y "seguramente también" y la existencia de familias "menos estructuradas".

Y preguntado también por la repercusión que tienen los horarios de la comida, ha asegurado que "empieza a haber evidencias" de los efectos de los horarios en los hábitos alimentarios. "Hay una asociación entre comer y cenar tarde con alteraciones metabólicas asociadas con la obesidad, aunque aún se está en fases iniciales", ha manifestado Moreno.

Finalmente, en todo lo referido al cumplimiento de las recomendaciones europeas sobre la actividad física intensa o moderada y evitar el sedentarismo, Moreno ha advertido de que estos estudios señalan que el cumplimiento de las recomendaciones "es muy bajo, sobre todo en el caso de las niñas". "En el país donde más se cumplen, Suecia, no se alcanza el 15 por ciento", ha concretado

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