El obispo de Santander preside mañana la Vigilia de la Inmaculada Concepción en la Catedral

Actualizado 06/12/2009 19:41:24 CET

SANTANDER, 6 Dic. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Santander, Vicente Jiménez, celebrará mañana lunes, día 7, en la Catedral, la solemne Vigilia de la Inmaculada Concepción de María, a las nueve de la noche.

Asimismo, al día siguiente, jornada de la solemnidad, Jiménez también presidirá la misa estacional de las 12 del mediodía en la catedral y por la tarde, a las seis, ordenará como diácono al seminarista, Emilio Maza Trueba.

Con motivo de estas celebraciones, Jiménez ha animado a los fieles a participar en los actos, especialmente a las familias de la Diócesis, a quienes a exhortado a venir acompañadas de los niños y de los jóvenes.

El obispo también recordó que en el ciclo litúrgico del Adviento, que comenzó el pasado domingo día 29, la Iglesia "venera de una forma especial a María".

De este modo, los creyentes "que vivimos" mediante la liturgia el espíritu del Adviento, "nos sentimos animados a tomarla a Ella como modelo", al considerar el "inefable amor con que la Virgen Madre esperó al Hijo". "Nnos prepararnos vigilantes en la oración y jubilosos en la alabanza, para salir al encuentro del Salvador que nos viene", dijo.

En la solemnidad de la Inmaculada Concepción, también patrona de España, la Iglesia recuerda que María era "la llena de gracia" por Dios. Por ello, fue "redimida desde su concepción y preservada, inmune de toda mancha del pecado original, desde el primer instante de su concepción; y todo ello por privilegio de Dios".

Jiménez Zamora también destacó que en la solemnidad del 8 de diciembre, la Iglesia inicia "la preparación radical" de la venida "del Salvador en la Navidad, y el feliz comienzo de la Iglesia sin mancha ni arruga" que encarna María, "la mujer del Adviento".

Después de dos mil años, María, "la nueva Eva", no se "ha alejado de nosotros" y participa de "la intercesión constante de Jesús a favor nuestro". En sus manifestaciones, el obispo también citó un pensamiento de san Bernardo que dijo de la Inmaculada que Ella "ha abierto el corazón a la fe, los labios al consentimiento y las entrañas al Creador" por quien "nos vino el autor de la vida, Jesucristo".