Pendientes de confirmación por lengua azul cuatro nuevas reses en otras tantas ganaderías de Ribamontán al Monte

Actualizado 22/01/2008 13:35:44 CET

Jesús Oria lanza un mensaje de "tranquilidad" al sector y a la población al tratarse de una enfermedad que "sólo afecta al ganado"

SANTANDER, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Consejería de Ganadería está pendiente de la confirmación oficial del Laboratorio Central de Veterinaria de Algete del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de cuatro nuevos casos de lengua azul detectados por los servicios veterinarios del Gobierno regional en reses de otras tantas explotaciones ganaderas de Ribamontán al Monte.

Estas cuatro nuevas reses bovinas podrían sumarse así a los 42 animales pertenecientes a otras siete ganaderías del municipio --de las localidades de Pontones, Omoño y Villaverde de Pontones-- que han sido ya confirmadas por padecer el serotipo 8 de la enfermedad.

Hasta la fecha se han investigado 3.323 reses de 138 ganaderías bovinas y 57 animales de cuatro explotaciones ovinas.

Así lo dio a conocer hoy el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad del Gobierno regional, Jesús Oria, en una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por el subdirector general de Ganadería, Luis Calderón, y del jefe del Servicio de Sanidad y Bienestar Animal, Francisco Fernández. Oria lanzó un mensaje de "tranquilidad" tanto al sector como a la opinión pública.

Según el consejero, la lengua azul es una enfermedad "infecciosa" pero "no contagiosa" que "sólo" afecta al ganado y que "en ningún caso" puede transmitirse a las personas. "Estamos ante un problema exclusivamente de sanidad animal, que tampoco afecta al consumo de los productos por ellos producidos como la leche o la carne", aseveró. Se trata, por tanto, de una situación que únicamente tiene perjuicio económico.

En este sentido Oria señaló que "a día de hoy" todavía no se han cuantificado las pérdidas derivadas de la restricción de ganado en la región. Igualmente apuntó que la Consejería esta "adelantando" y "asumiendo" el cien por cien del coste de los análisis veterinarios aunque, tal y como aseguró, la mitad del mismo será sufragado por la Unión Europea que también se hará cargo del importe de las vacunas.

Aseguró que a pesar de tratarse de "una situación adversa nueva" desde la Consejería se van adoptar las medidas necesarias para "atacar" y "luchar" contra la enfermedad para solucionar el problema.

Así, confirmó que ya está vacunado el ganado ovino de las comarcas de Solares, Gama y Ramales y se van a administrar 27.500 vacunas contra el serotipo 1 de la lengua azul entre las reses bovinas. Oria adelantó también que se están llevando a cabo medidas de aislamiento contra la otra variedad del virus --el serotipo 8-- cuya vacuna "estará para el verano".

Recordó, por otro lado, que diez comarcas de Cantabria --todas menos Liébana y Campoo-- permanecen afectadas por las medidas de vigilancia de los serotipos 1 y 2 de la lengua azul.

Según Oria, la declaración de zona restringida implica la realización de pruebas a los animales para la detección de la enfermedad, pruebas que no impiden su comercialización en el Mercado Nacional de Ganados de Torrelavega que continúa con su actividad.

ORIGEN FOCO.

Oria también confirmó que "a día de hoy" se desconoce el origen del foco de la lengua azul en Cantabria ya que se ha descartado la primera hipótesis que apuntaba la posibilidad de que la enfermedad se hubiera contraído por el traslado a la región de animales procedentes de Europa. A este respecto aclaró que ninguna ganadería de la zona afectada ha importado reses bovinas europeas en los últimos tres meses.

Por otro lado Oria aseguró que "hasta ahora" no se ha detectado "merma" en la producción láctea de las explotaciones afectadas y Fernández corroboró, por su parte, que tampoco se están sacrificando las reses positivas.

Este últomo aseguró, en este sentido, que entre el ganado ovino "si no aparece sintomatología" el animal tiene una reacción inmune a la enfermedad y es "perfectamente seguro" a partir de los 80 días que dura el periodo epidémico.

Finalmente Fernández subrayó que el hecho de que la enfermedad se transmita por un mosquito influye en la forma de luchar contra ella. "Es muy difícil parar al culicoides aunque se pongan medidas restrictivas", concluyó.

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