El pianista Víctor Rodríguez "no cree mucho" en la técnica porque "la música está hecha para expresarse con ella"

Víctor Rodríguez
EUROPA PRESS
Actualizado 07/07/2015 8:56:31 CET

"Cuba va a ser lo que el pueblo cubano quiere que sea", ha dicho criticando las imposiciones a las que se quiere someter al país

SANTANDER, 6 Ago. (EUROPA PRESS

El pianista cubano Víctor Rodríguez ha afirmado este miércoles en Santander que "no cree mucho" en la técnica porque, en su opinión, "la música está hecha para expresarse con ella, el arte es un vehículo para mostrar un mundo interior". "No veo un divorcio entre lo técnico y el contenido expresivo de la música", ha defendido.

Así, ha reivindicado que "el fin es el inicio, que es tener algo que decir", y precisamente estas ideas son las que está intentando transmitir a los alumnos como director del encuentro 'Los grandes compositores cubanos de los siglos XIX y XX: la literatura pianística de Saumell, Cervantes, Lecuona y su influencia en compositores posteriores', que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) - .

"Procuro que los alumnos, independientemente de su mayor o menor poderío técnico, vean que lo más importante es expresarse", ha comentado, al tiempo que ha apuntado que entre la expresividad y la técnica "hay una mezcla indisoluble". Asimismo, ha detallado que "como oyente, no prefiero a los pianistas que tienen un domino completo del instrumento y poco de la música".

En una rueda de prensa con motivo del encuentro, Rodríguez, que ha advertido de que "se puede terminar siendo esclavo del éxito" --en referencia al lado negativo que ve en los concursos de talento--, también ha dicho que "el arte es eterno y universal" y ha pedido que "hay que hacer más accesible el arte verdadero" porque "muchas veces, y no me refiero al mercado del arte, está oculto a los ojos de las grandes mayorías o es inaccesible por los costes".

"EL CURSO ES DIFÍCIL PORQUE EL REPERTORIO ES INFRECUENTE"

En cuanto al curso que está impartiendo esta semana en la UIMP, Rodríguez ha comentado que es "difícil porque el repertorio es infrecuente, no es fácil acceder a él y no está accesible a los estudiantes".

No obstante, ha asegurado que esta misma circunstancia es lo que "lo hace también especialmente interesante" porque al ser de difícil acceso, ese repertorio "es muy atractivo y representativo de una manera de ser". "Es un símbolo de la identidad cubana porque son nuestros clásicos", ha dicho en alusión a Manuel Saumell (1817-1870), Ignacio Cervantes (1847-1905) y Ernesto Lecuona (1896-1963).

Rodríguez ha comentado que las obras que están interpretando en el curso y que mostrarán al público en una clase magistral este jueves, que no será un recital, "son piezas cortas, miniaturas pianísticas", pero ha valorado que en esas microforma, los autores "pudieron encerrar un universo sonoro muy rico".

Lo "más trascendente" de la obra de los tres autores, ha comentado Rodríguez, "no es a lo que más importancia le daban" y lo ha ejemplificado en que "Cervantes creía que sus danzas eran algo íntimo para sus amigos, cotidiano y realmente es lo más importante y lo que lo inmortalizó".

"La contradanza --género cultivado, por ejemplo, por Saumell, "padre del nacionalismo musical cubano", según Rodríguez-- fue como un taller de creación para estos autores. Son obras muy variadas, piezas muy lindas con un sentido expresivo evidente, con títulos sugerentes y que van a resultar del interés del público, sin duda", ha expresado.

De esta forma, el pianista cubano se ha detenido a explicar la importancia de estos tres músicos y compositores y ha precisado que "lo que le hizo trascender" a Saumell fue la serie de 52 contradanzas que han llegado al presente, "pero muchas otras están aún por descubrir, por desempolvar de los archivos" españoles y estadounidenses. "Las contradanzas sintetizan una manera de hacer, un universo sonoro que tiene que ver con la identidad cubana", ha afirmado.

En lo referido a Cervantes, ha explicado que fue un compositor "de una elaboración armónica, una expresión mucho más acabada, que tuvo una formación muy sólida en el siglo XIX entre lo que estudió en Cuba y después en París, que le hizo codearse con los más grandes compositores europeos del momento".

Y sobre Lecuona ha incidido en que "es el músico más famoso y todo el mundo lo conoce". "Pudo mostrar su música, su creación, en todas las latitudes. Fue un eterno viajero, es de los autores más populares del mundo", relatado, al tiempo que ha mencionado varias de sus obras "emblemáticas", como 'La malagueña' o 'La comparsa'.

"EN CUBA HAY UN ESPECIAL CARIÑO Y CUIDADO POR EL ARTE"

Preguntado por las diferencias en el aprecio del arte en España y en Cuba, Rodríguez ha enfatizado en que "en Cuba hay un especial cariño y cuidado por el arte, pero te podría decir lo mismo de Japón, donde un artista es casi un semidios". En Cuba, ha afirmado, "es más fácil acceder al arte y a la cultura porque es prácticamente gratuito, no cuesta nada", por lo que considera este hecho como "uno de los beneficios de los que goza el público de a pie, y me refiero a cualquiera de las ramas del saber, a la literatura, el teatro o el cine".

Al mismo tiempo, ha precisado que lo que "falta es que nos dejen hacer la Cuba que queremos, que las relaciones con los demás países sean de igual a igual, sin condicionamientos". "Lo digo en un sentido y en otro, digo que nos dejen vivir porque seremos mejores", ha matizado.

"Falta que dejen de tratar de imponernos un modelo igual que nosotros no pretendemos imponer ninguno. Eso creo que es un derecho fundamental que nos niegan algunas veces, algunos países desde hace mucho tiempo --en alusión a Estados Unidos--. Cuba va a ser lo que el pueblo cubano quiere que sea", ha rematado.

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