Policía acusado de golpear a joven tras una persecución lo niega

Publicado 20/03/2018 14:18:02CET

El juicio ha quedado visto para sentencia después de que la Fiscalía, acusación particular y defensa hayan ratificado sus conclusiones

SANTANDER, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

El policía acusado de golpear en la cabeza con una defensa u objeto similar al copiloto de un vehículo tras una persecución por Santander ha negado este hecho, que, sin embargo, han mantenido tanto el agredido como el conductor del coche, al igual que la Fiscalía ha ratificado sus conclusiones y su petición de un año de cárcel por un delito de lesiones.

La acusación particular también ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales, así como la petición de dos años de cárcel para el acusado por el delito de lesiones y de una multa de 1.800 euros por uno leve de daños contra el coche y una indemnización para su representado, que tenía 22 años cuando sucedieron los hechos en marzo de 2016.

El abogado defensor, por su parte, ha mantenido también la petición de libre absolución porque, a su juicio, la prueba practicada es "insuficiente" para revocar la presunción de inocencia del policía y por entender que hay una "duda razonable" de lo sucedido.

En el juicio, celebrado este martes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial y que ha quedado visto para sentencia, tanto el acusado como el denunciante así como los respectivos acompañantes de cada uno en la persecución han relatado su versión de la persecución y de cómo se produjo la detención, parte esta última donde mayores discrepancias existen.

El acusado y su compañero han asegurado que en la noche que ocurrieron los hechos, el 10 de marzo de 2016 sobre las 23.45 horas, se encontraban realizando labores de prevención en un coche camuflado y de paisano cuando observaron que dos vehículos --uno de ellos el de los dos jóvenes-- conducían por la zona del Alto de Miranda "a gran velocidad" y se saltaron un semáforo en rojo.

Según la versión del acusado, en un momento dado, los dos coches se separaron por lo que comenzaron a perseguir a uno de ellos, que resultó ser el de los dos jóvenes, usaron las señales luminosas y acústicas, entre ellas la sirena para que pararan pero sin éxito.

Cuando le interceptaron en la rotonda de la Sardinera, según el relato de los policías, el acusado se dirigió a la puerta del copiloto (el denunciante) mientras su compañero fue al del piloto y les pidieron "varias veces" que abrieran las puertas, que estaban cerradas, y se bajaran, algo que, según dicen, no hicieron por lo que tuvieron que sacarles "por la fuerza".

El acusado ha relatado que en ese momento inició la maniobra de reducción por luxación al copiloto, durante la que, según ha asegurado, tanto él como el joven cayeron al suelo, "no sabe por qué motivo", entre el coche y la valla del túnel de Tetúan.

Ya en el suelo, ha asegurado que esposó al detenido y posteriormente iniciaron el registro y comprobaciones sobre el vehículo.

Cuestionado por la lesión de la víctima en la zona fronto-temporal izquierda con herida contusa, el policía ha asegurado que no sabe cómo se la hizo ni cuándo. "No me di cuenta de que se había golpeado", ha dicho el acusado, que ha asegurado que fue cuando levantó al joven cuando advirtió que estaba sangrando e "inmediatamente" le atendieron y llamó a una ambulancia.

Además, ha negado haber golpeado al joven y haber empleado para ello la porra. De hecho, ha asegurado que únicamente llevaba encima los grilletes y la pistola enfundada, algo que, según han declarado el resto de policías que han comparecido es lo habitual cuando se está de paisano.

En contra de esta versión, el denunciante ha asegurado que el acusado llevaba la porra "en la mano". Tanto él como su compañero han negado haber puesto resistencia para bajar del coche ni durante la detención.

El joven ha asegurado que él "no se golpeó contra el suelo" y ha afirmado que "en ningún momento" él y el agente cayeran al suelo. De hecho, ha explicado que el policía, cuando le tenía ya agarrado, le pidió que se tirara al suelo boca abajo y con las manos estiradas "y es lo que hizo".

Ha relatado que, ya en el suelo y cuando tenía el lado derecho de su cara apoyado en el suelo y el izquierdo hacia arriba, sintió un "golpe fuerte en la cabeza". A preguntas de las partes, no ha podido asegurar que fuera la porra o las características de esta --si era la reglamentaria de goma o una extensible de metal-- pero ha asegurado que fue lo "último" que vio al agente tener en la mano.

El otro ocupante del coche, que era el conductor y que también fue detenido, ha mantenido que el policía "agredió" al denunciante "con una porra" pero no ha podido precisar de qué tipo era, ni cómo fue el golpe ni en qué posición estaba el policía encima del agredido.

Por otra parte, el compañero del acusado esa noche y que también intervino en la detención del piloto ha asegurado que él no llevaba porra y ha negado haberle visto una al acusado. "Que yo sepa no", ha dicho.

También ha negado haber visto ningún golpe ni al detenido y tampoco al retrovisor del coche o la ventanilla como afirman los chicos y ha asegurado que no vio cómo el denunciante se hizo la herida.

Entre los testigos ha comparecido un médico forense, que no ha podido asegurar el modo en que el denunciante se hizo la herida ni con qué, aunque ha señalado que es "muy difícil" que se la produjera al golpear con el suelo, salvo un impacto de "fuerte intensidad".

Según ha dicho, "lo más normal" es que se produjera con una "superficie roma", como "una vara", aunque también ha reconocido que pudo ser al golpearse con una barandilla o un bordillo.

CADA PARTE SE RATIFICA EN SUS CONCLUSIONES Y PENAS

Tras escuchar todas las declaraciones y exponerse la prueba documental --consistente en una grabaciones de la radio del coche policía durante la persecución y tras la detención--, la Fiscalía, la acusación particular y la defensa han ratificado sus conclusiones y penas.

La defensa ha insistido en pedir la libre absolución, al considerar que no hay conducta delictiva y que su representado actuó amparado por el cumplimiento de su profesión de policía.

Aunque ha reconocido que la actuación del agente fue "rápida", "contundente" y "expeditiva", cree que es la que habría tenido "cualquier policía" al no saber quiénes eran los jóvenes, qué habían hecho o si iban armados. "Nos jugamos la vida", ha señalado su abogado, que ha señalado que "no sabemos sin son terroristas" y no "chavalitos que están jugando".

También ha opinado que la actitud de su defendido no se correspondió con la de un agresor, pues llamó "en 2 minutos" tras interceptarse el coche a la ambulancia y, como tardaba, llevaron en coche policial al agredido a Valdecilla. También ha negado que su representado causara daños en el coche y ha insistido en que en el parte del policía local no hay ninguno.

Además, sostiene que el denunciante ha cambiado de versión de forma "continua" desde la denuncia inicial, pasando por la declaración en instrucción y este martes en la vista.

También ha criticado que en la denuncia no se citara ningún testigo y posteriormente se mantenga que su acompañante en el coche vio todo y fue un "espectador de lujo". "Lo vio en 4K", ha ironizado, que considera que ese joven "no vio nada" y le ha acusado de falso testimonio.

El fiscal, por su parte, ve "clara y contudente" la versión del denunciante y la considera "mucho más coherente" que la del agente y ha insistido en la posibilidad de que en el coche policial hubiera una porra, defensa o palo con el que el agente pudo agredir al joven.

Además, ha opinado que el tipo de delito que habían cometido los chicos, conducción temeraria, no requería un tipo de actuación como la que, a su juicio, tuvo el agente y considera que "se podía haber hecho de otra manera".