El propietario de Estvdio afirma que ha visto listas con 'bestsellers' que aún no habían salido al mercado

Actualizado 25/01/2006 14:00:03 CET

Clausurará mañana el ciclo del Ateneo de Santander 'En torno al libro'

SANTANDER, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

Valeriano García Barredo, uno de los co-propietarios de la librería Estvdio de Santander, ironizó hoy sobre la fiabilidad de las listas de libros más leídos a la semana, ya que en alguna ocasión han pasado por sus manos títulos que "aún no habían salido al mercado".

Precisamente, acerca de este y de otros muchos temas hablará el popular librero cántabro en la conferencia que ofrecerá mañana, a las 20.00 horas, en el Ateneo de Santander, para clausurar el ciclo 'En torno al libro'.

Según explicó hoy García Barredo, en rueda de prensa, en la configuración de estas listas, con frecuencia "no hay medidas reales de lo que se está diciendo", ya que existen "demasiados grupos de presión", porque "el mundo editorial y prensa muchas veces van unidos".

En términos generales, García Barredo aseguró que en España la librería tradicional es un sector que "va en recesión", debido a que el verdadero profesional realiza un elemento "cultural importantísimo" que le impide "desarrollar en toda su magnitud" los beneficios como "negocio empresarial".

En este sentido, García Barredo indicó que este negocio "nunca ha sido entendido por la Administración". En este declive, sin embargo, no considera que las grandes superficies sean las enemigas de las librerías, sino "la economía particular de cada lector", ya que es la "clase media" la que más se surte de libros.

Así, frente al objetivo del librero tradicional de que "todas las ideas estén representadas en la librería", tras la crisis de los años "80 y 90", "para muchas personas el libro ha pasado a ser un producto", que es lo que venden las grandes superficies comerciales.

García Barredo abogó por impulsar la figura del "animador de lectores", personaje que "va creciendo poco a poco en los centros escolares", y que "tendría que tener una enorme importancia en el futuro".

Por contra, aseguró que la figura del "librero de cabecera" casi ha desaparecido, en unos tiempos en los que "todo va mucho más deprisa", completamente distintos a cuando abrió, en el año 1947, las puertas de Estvdio, en la calle Calvo Sotelo, en los que descubrió, hablando con sus clientes, que "un libro puede tener doscientas lecturas", tantas como lectores.