De la Serna apela al 'Espíritu de Ermua' para recordar la dignidad y el valor de las víctimas del terrorismo

Íñigo De La Serna
EUROPA PRESS
Actualizado 19/09/2012 11:15:26 CET

BILBAO, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la FEMP, Íñigo de la Serna, ha apelado al Espíritu de Ermua "para no olvidar el valor y la dignidad de las víctimas", y ha reclamado a la banda terrorista ETA que entregue las armas, que se disuelva y, sobre todo, que pida perdón.

Así lo manifestó el martes por la tarde en Bilbao cuando recogió, en nombre de la sociedad española, el XV Premio a la Convivencia Miguel Ángel Blanco, que concede la Fundación del mismo nombre. En el acto de entrega estuvieron presentes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz; el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti; la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua; la presidenta de la AVT, Maria Angeles Pedraza, y la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa.

Asistieron además los padres de Miguel Ángel Blanco, Miguel y Consuelo, el presidente del Senado, Pío García-Escudero, el eurodiputado Carlos Iturgaiz, el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, el alcalde de Vitoria, Javier Maroto, el delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, y la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga.

El acto estuvo presidido por una gran fotografía con el rostro del edil del PP de Ermua y durante su desarrollo se proyectó un vídeo que recoge los días de su secuestro y asesinato, que fue seguido, entre lágrimas por sus padres, y ovacionado por las más de 350 personas presentes en el acto, que se pusieron en pie.

Durante su intervención, el presidente de la FEMP y alcalde de Santander recordó el fuerte movimiento social y de repulsa que se produjo en todo el país tras el secuestro del joven concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco, en la tarde un 10 de julio de hace 15 años.

Esa reacción, que llevó a millones de españoles a gritar en silencio que querían vivir de forma pacífica y democrática, fue el germen del llamado 'Espíritu de Ermua'. Por ello, explicó, "este galardón pertenece al pueblo, porque fue éste el protagonista de un movimiento sin precedentes que significó un hito en la lucha contra el terrorismo y en apoyo a las víctimas y a sus familias".

Asimismo, se refirió al papel desempeñado por los gobiernos locales españoles y la FEMP. En 1997, Rita Barberá, alcaldesa de Valencia y presidenta de la Federación, hizo un llamamiento a alcaldes y ayuntamientos españoles a convocar reuniones conjuntas de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales para responder de forma unánime ante el secuestro, así como para manifestar la solidaridad ante el sufrimiento del concejal retenido y la angustia de toda su familia. El llamamiento, ampliamente secundado, se reforzó con un paro silencioso al que se sumaron la práctica totalidad de los ayuntamientos españoles.

De la Serna rememoró aquellos días para "homenajear a todos los españoles y también para rendir tributo a todas y cada una de las víctimas del terrorismo y a sus familiares". Quince años más tarde, el Espíritu de Ermua llegó a Twitter, y ha traído consigo "una nueva rebelión cívica, esta vez 2.0, para recordar aquella reacción democrática", destacó el presidente de la FEMP.

Sobre la banda terrorista, subrayó que "tienen que entregar las armas, disolverse y, sobre todo, pedir perdón a las víctimas", y añadió que "la derrota implica, necesariamente, que haya vencedores y vencidos. Los vencedores no pueden ser otros que los 829 asesinados por ETA y sus familiares".

Finalizó incidiendo en el poder de la democracia cuya grandeza reside, entre otras cuestiones, "en permitir a los ciudadanos de bien, a los demócratas, vencer el fanatismo y su proyecto totalitario. Las víctimas se lo meren. Hagamos justicia con ellas, reparemos su dolor y su memoria".

De la Serna recogió el premio de manos de la presidenta de la Fundación Miguel Ángel Blanco, Marimar Blanco, quien recordó a "todas y cada una de las víctimas del terrorismo".

La también presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco aseguró que este galardón es "un homenaje" a la sociedad española, que vivió "con rebeldía cívica" los días del secuestro y asesinato de su hermano y exigió la derrota del terrorismo.

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