Un sistema instalado en El Soplao permite monitorizar datos de conservación de cuevas turísticas en tiempo real

 

Un sistema instalado en El Soplao permite monitorizar datos de conservación de cuevas turísticas en tiempo real

Estación de control en una de las estancias de la cueva llamada de los ‘Obispos'
EUROPA PRESS/FUNDACIÓN DESCUBRE
Publicado 22/05/2017 12:30:36CET

Su instalación en la cavidad de El Soplao en Cantabria ha confirmado la precisión que aporta en la gestión de una explotación sostenible

SANTANDER/ALMERÍA, 22 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del grupo Electrónica, Comunicaciones y Telemedicina de la Universidad de Almería han instalado en El Soplao un nuevo sistema que permite monitorizar en tiempo real variables de conservación de cuevas visitables. El sistema permitirá a los organismos gestores aplicar medidas de forma inmediata para evitar los daños de las visitas masivas.

La metodología propuesta se ha aplicado en la cueva de El Soplao, descubierta en Cantabria a principios del siglo XX y que representa una importante atracción para la zona por su riqueza geológica y por los yacimientos paleontológicos, en los que se han descrito, entre otros hallazgos, nuevas especies de insectos fosilizados en ámbar, ha informado la Fundación Descubre en una nota.

Los investigadores explican en el artículo 'A real-time underground environment monitoring system for sustainable tourism of caves', publicado en la revista Journal of Cleaner Production, cómo el sistema que han desarrollado ofrece segundo a segundo la información relativa a la cantidad de dióxido de carbono presente, humedad, temperatura, lluvia, fuerza del viento, dirección de éste y presión barométrica.

Estas variables deben permanecer estables dentro de un rango para asegurar que el estado de la cueva se mantenga. Si en algún momento se altera alguna de ellas es posible actuar de forma inmediata para evitar "el más mínimo deterioro".

Entre las distintas estrategias en la conservación de los espacios geológicos se encuentra la limitación de visitas, pero no siempre se disponen de datos concretos que determinen qué cantidad de turistas admite una gruta sin que se vea afectada. "Ejemplos como la cueva de Altamira, actualmente cerrada al público por los daños irreparables que se generaron con las visitas masivas, sirvieron para emprender medidas que eviten que esta situación vuelva a repetirse", afirma la investigadora de la universidad de Almería y autora del estudio, Nuria Novas.

Con este método, se puede conocer en tiempo real en qué estado se encuentra la cueva y aplicar medidas urgentes para que la regeneración se produzca y que así se pueda disfrutar sin una fecha de caducidad.

CUEVAS SOSTENIDAS CON RESPONSABILIDAD

El sistema consiste en una serie de sensores distribuidos a lo largo de la cueva para medir en tiempo real los niveles que se quieren conocer. Estos datos se transmiten a una estación central donde se relacionan directamente con el número de visitas diarias.

Por tanto, la información se obtiene al segundo, proporcionando los datos necesarios para actuar de manera inmediata ante un valor significativo en un periodo concreto. Sin embargo, los utilizados hasta ahora sólo ofrecen los análisis teniendo en cuenta valores medios. Esta información es "insuficiente" para un conocimiento del grado de cambio que pueden suponer las visitas en distintos momentos del día o en diferentes estaciones.

Normalmente, los datos obtenidos se analizan al finalizar una visita y se observa cómo ha cambiado el microclima. En función de los resultados, la siguiente entrada se realizará pasado el tiempo suficiente para que la cueva se recupere y no se vea afectada por la intrusión.

Actualmente, más de 2.000 personas recorren cada día las distintas galerías de El Soplao durante los meses de julio y agosto, los de mayor afluencia. Esto hace que la temperatura, el dióxido de carbono presente en el aire y la presión aumenten. El impacto que este gas produce sobre las formaciones geológicas puede provocar lluvia ácida, que resulta altamente corrosiva.

"Por el momento, cada noche los niveles se recuperan. Sin embargo, hace unos años esto no fue así y apareció un hongo que deterioraba el techo, lo que supuso la disminución de las visitas de El Soplao hasta que los expertos consiguieron eliminarlo", explica la investigadora.

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