El cardenal de Toledo urge a hacer de la eucaristía "el centro de nuestra vida" en la festividad del Corpus Christi

Actualizado 18/06/2006 17:19:00 CET

Cientos de personas presencian la segunda de las procesiones del Corpus en su recorrido por el Casco Histórico

TOLEDO, 18 Jun. (EUROPA PRESS)

El cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, urgió hoy a los cristianos a hacer de la eucaristía "el centro de nuestra vida, el alimento de nuestro humano vivir", ya que la celebración eucarística se hace necesaria siempre "y especialmente en los momentos cruciales que estamos viviendo".

En su alocución con motivo de la procesión del Corpus Christi, coincidiendo con la llegada de la Custodia de Arfe a la Plaza de Zocodover, y acompañado de los obispos auxiliares, Ángel Rubio y Carmelo Borobia, monseñor Cañizares pidió "que Dios nos libre de la tentación del secularismo reinante" e instó a los toledanos a no dejarse turbar "por los temores o la perplejidad".

El cardenal de Toledo también destacó el arraigo de la capital regional, a través del Corpus Christi, en la fe y la participación de la eucaristía, y pidió a la ciudad que mantenga vivas sus raíces cristianas y su vínculo con la fe católica.

Aseguró que la fe "nos impulsa a los creyentes a amar la justicia y participar honestamente en la vida pública o profesional con sentido de respeto y solidaridad para promover orgánica e institucionalmente el bien común", y advirtió que esta fe "compromete en la promoción y defensa de los derechos humanos, en la afirmación de la dignidad de la persona en su integridad, en cualquier lugar o situación en que se encuentre".

Finalmente, recordó que la iglesia proclama sin reservas el derecho primordial a la vida y el derecho a vivir en familia "sin que ésta se vea suplantada u ofuscada por otras formas o instituciones diversas".

En este sentido, aludió al próximo Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Valencia con la presencia del Papa Benedicto XVI, pues será una oportunidad para poner de relieve "la belleza y la fecundidad de la familia fundada en el matrimonio, su altísima vocación y su imprescindible valor social".

Previamente, y durante la homilía de la Santa Misa que se celebró en la Catedral Primada antes de la salida de la procesión, el cardenal arzobispo de Toledo insistió en la necesidad urgente, "pero de modo particularmente apremiante en los momentos que vivimos", de suscitar "cada vez más en las conciencias de los creyentes la fe y el asombro, la adoración más viva" ante el sacramento de la Eucaristía.

CIENTOS DE PERSONAS.

La alocución de monseñor Cañizares en la Plaza de Zocodover se produjo sobre las 12.20 horas, minutos después de que la Custodia hiciese su entrada en la histórica Plaza de Zocodover, uno de los lugares --junto a la Plaza del Ayuntamiento, ya al final del recorrido procesional-- donde se advirtió una mayor afluencia de público.

Tras la Custodia de Arfe, que regresó al Templo Primado alrededor de las 13.40 horas, desfilaron el vicepresidente segundo del Gobierno, Emiliano García-Page, y las consejeras de Economía y Hacienda, María Luisa Araújo, y Agricultura, Mercedes Gómez.

Seguidamente, el subdelegado del Gobierno en Toledo, Javier Corrochano; y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, Vicente Rouco acompañado por el presidente de la Audiencia Provincial, Manuel Gutiérrez Sánchez-Caro y el Fiscal Jefe, José Javier Polo.

A continuación desfilaron los integrantes de la Corporación municipal encabezada por el alcalde, José Manuel Molina; representantes de la Diputación de Toledo, con el presidente, José Manuel Tofiño, a la cabeza; y miembros del Policía nacional, la Guardia Civil y la Universidad de Castilla-La Mancha, que estuvo representada por el rector, Ernesto Martínez Ataz.

Desde los balcones de la Delegación del Gobierno siguieron el cortejo el secretario de Estado de Defensa, Francisco Pardo; el embajador de los Países Bajos, Baron Schelto van Heemstra; el embajador de Irlanda, Peter Gunning; el embajador de Bélgica, Claude Rijmenans, el ex embajador de España en la Santa Sede, Carlos Abella, y el vicepresidente primero del Ejecutivo autónomo, Fernando Lamata, junto a diversas asociaciones de la ciudad.