Luis Alonso: "Recibí más aplausos cuando llegó el cochinillo a la mesa que cuando recogí el premio"

El Atleta Luis Alonso
EUROPA PRESS
Actualizado 14/04/2012 15:20:05 CET

El atleta segoviano, segundo en el Maratón del Polo, quiere completar el Grand Slam mediante un reto deportivo-solidario

SEGOVIA, 14 Abr. (EUROPA PRESS) -

El atleta segoviano Luis Alonso, segundo entre los 41 corredores de 18 países que se disputaron el Maratón del Polo Norte el pasado 6 de abril, cuenta como anécdota que al terminar la hazaña y recoger el premio que le valió completar 42 kilómetros en cuatro horas y 19 minutos bajo temperaturas extremas no todos los aplausos fueron para él.

Su rival, cuenta, fue el cochinillo preasado que se llevó en la maleta, una nueva variedad de la marca de garantía que comienza a abrirse a la exportación y que Alonso dará a conocer en todo el mundo tras el compromiso adquirido con la Asociación para la Promoción del Cochinillo de Segovia (Procose), patrocinadora de su desafío deportivo-solidario 'Real Sitio Grand Slam Maratón'.

"La acogida que tuvo fue tan espectacular, que recibí más aplausos cuando llegó a la mesa que cuando recogí el segundo premio, la ovación al cochinillo fue atronadora", ilustra este deportista, que asegura que atletas, organizadores y personal de la base rusa de Barneo, levantada para esta prueba que se disputa desde 2002, se quedaron "perplejos" cuando vieron que de su equipaje salía el "rico manjar segoviano" y no paraban de preguntarse "cómo había llegado eso hasta allí".

Luis Alonso, natural del Real Sitio de San Ildefonso, donde trabaja en un bar de la familia, no es atleta profesional, aunque correr es una de sus grandes pasiones. Compite en carreras desde 2001 y es ahora, como él dice, cuando está obteniendo la recompensa a todos sus esfuerzos, gracias a su "tesón, sacrificio, capacidad de trabajo y una buena planificación".

En febrero comenzó en África su sueño de conseguir el 'Grand Slam Marathon' y completar un maratón por cada continente, incluidos el Polo Norte y la Antártida, y lo hizo no sólo como un reto deportivo sino con el objetivo de dedicar siete de las ocho carreras a un fin solidario cada una.

"Creo que es el escaparate ideal para hacer un gran proyecto de este tipo, ya que tiene una difusión grandísima y se puede conseguir recaudar lo necesario para cada acción solidaria, como así fue en el Sáhara, donde conseguimos recopilar 200 kilos de material sanitario, medicamentos y gafas para los refugiados", explica a Europa Press.

Con el respaldo del Ayuntamiento del Real Sitio e impulsado por los valores de respeto y compromiso con los demás que le inculcó su familia, este granjeño quiere ayudar con su proyecto a organizaciones como la Asociación Española Contra el Cáncer, los Donantes de Sangre, la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados o los pueblos de Haití y Benin.

La aventura en el Polo es la única que no está ligada a una causa, aunque se espera que contribuya a abrir puertas para completar el presupuesto que le permita alcanzar el 'Grand Slam' --sólo la cuota de inscripción de la prueba en el Polo le costó 11.900 euros--. De hecho, Alonso ya ha recibido algunas llamadas para llegar a acuerdos de patrocinio o colaboración y está en conversaciones con entidades públicas y privadas.

A POR LA MURALLA CHINA

Su próximo desafío lo librará el 19 de mayo en la Gran Muralla China, a la que acudirá de nuevo "prudente y con respeto", no tanto con la idea de ganar sino de terminar la prueba, ya que no hacerlo supondría quedar fuera del 'Grand Slam' y no concluir, a su vez, su gesta solidaria.

La hazaña china implica atravesar los 5.164 escalones de esta maravilla del mundo moderno. Para prepararse, Luis Alonso ha escogido las escaleras del Postigo, a los pies del Acueducto, "uniendo así simbólicamente dos monumentos milenarios". El corredor dedicará esta etapa a la Asociación de Discapacitados de San Ildefonso (Adisil) y para recaudar fondos para ella ya ha comenzado a vender 5.164 papeletas, una por peldaño, a un euro cada una. "La venta va viento en popa, creo que cuando me vaya estarán vendidos todos los escalones", confía.

A su llegada a España tras su logro en el Polo Norte, Alonso no ha dejado de recibir muestras de apoyo, cariño y felicitaciones. En el bar todo fueron aplausos, abrazos, besos y lágrimas cuando hizo presencia a su vuelta. "Es para recordar toda la vida", dice.

El próximo miércoles, 18 de abril, habrá una recepción oficial en el Ayuntamiento de la localidad. "Será un momento especial, ya que es el reconocimiento de un pueblo a un vecino que lleva el nombre de su municipio por todo el mundo. Para mí y mi familia será todo un orgullo", señala el deportista, quien no deja de repetir y agradecer su labor a los medios de comunicación a la hora de difundir su proyecto.

No es la primera vez que el atleta corre por razones solidarias. En noviembre del año pasado emprendió una carrera de 160 kilómetros por Nepal con la que consiguió recaudar, a través de la venta de papeletas, más de 4.000 euros para comprar una silla especial para Luna, una niña de la localidad. "Cuando he visto la posibilidad de poder ayudar personas que lo necesitan, no he dudado en hacerlo", incide.

A nivel personal, aparte de sentirse "realizado" por respaldar a colectivos con dificultades, sus aventuras le están sirviendo, según admite, para conocer espacios naturales y nuevas culturas. "Puedes conocer de primera mano otras gentes, otras costumbres* estoy aumentando mis conocimientos de geografía e historia", subraya satisfecho.