Dos estudiantes de la Universidad de Valladolid diseñan un sistema automático de localización de accidentes

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Actualizado 24/04/2008 12:08:22 CET

El sistema aprovecha los recursos mínimos que el coche trae de serie, y es aplicable a cualquier vehículo de automoción

VALLADOLID, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los estudiantes Luis Antonio Pérez García y José María Robles Llanes, de la E.U. Politécnica (rama de Electrónica Industrial) de la Universidad de Valladolid, tutelados por el profesor Pedro Luis Diez Muñoz, del departamento de Tecnología Electrónica de esta misma escuela, diseñaron como proyecto de fin de carrera un equipo cuyo sistema electrónico permitiría localizar y establecer comunicación inmediata con algún número de ayuda (por ejemplo el 112).

Además del mensaje de localización, se realizaría automáticamente una llamada para comunicarse oralmente con el operador del número, quien conocería el estado del accidentado y transmitiría indicaciones acordes a la situación que expusieran, según informaron a Europa Press fuentes de la UVA.

El sistema está integrado en una caja negra, de tal manera que las capacidades del equipo no se vean afectadas por el impacto, garantizando su plena autonomía y funcionalidad. Este prototipo/proyecto fin de carrera será defendido por Luis Antonio Pérez García y José María Robles Llanes en la convocatoria prevista para julio próximo.

La iniciativa de estos estudiantes partió de la lectura de un titular en que se refería la localización del cadáver de un motorista 22 horas después de que hubiera solicitado auxilio. A la Guardia Civil le resultó imposible hallar al accidentado pues éste no podía concretar su ubicación exacta. Como en el comentado, en muchos accidentes los afectados pueden o bien no conocer su situación precisa o no poder realizar una llamada de auxilio debido a su estado. En estos supuestos, el sistema de localización automática supondría una ayuda incalculable para los servicios de emergencia.

Como con cualquier sistema vital del vehículo, el invento comprobaría su situación en el momento de arrancar el vehículo y se configuraría y conectaría a las redes GSM y GPS. Ya con el vehículo en marcha, el GPS que incorpora el equipo se conectaría a la red de satélites GPS, actualizando permanentemente la información que de éstos le llega.

Caso de producirse, la detección del accidente se realizaría a través de una sensorización de los sistemas de seguridad del vehículo (airbag, etc); el sistema enviaría un SMS (mensaje de texto) al servicio de urgencias indicando las coordenadas exactas de la posición del vehículo siniestrado, realizando a continuación y de manera automática, en el momento que tenga la confirmación de que el mensaje ha sido recibido, la llamada telefónica al propio servicio de urgencias.

Esta comunicación oral tiene gran importancia pues permitiría conocer el estado por boca de los propios afectados, saber si se encuentran atrapados-- lo que exigiría, por ejemplo, la intervención a mayores de los bomberos --o comprobar que no pueden hablar, lo que daría también un indicio por omisión de la gravedad del accidente.

La idea subyacente en este interesantísimo proyecto, pues, es la de valerse de los recursos ya proporcionados en el vehículo y dotarles de una nueva utilidad que en el campo de la seguridad alcanzaría una importancia capital. Más aun cuando el prototipo tiene aplicabilidad en todo el sector de la automoción (turismos, motocicletas, vehículos de mercancías peligrosas...): bastaría cambiar el tipo de transmisor GSM por otro (satélite, bandas HF, etc.) , y así ampliar el campo de aplicación del sistema, incluso para el sector marítimo.

Además, aunque la función esencial radica, por descontado, en incrementar la seguridad de los ocupantes, el sistema tiene también otras aplicaciones del más alto interés, tales como seguimiento de vehículos portadores de mercancías peligrosas o de gran valor o la localización a tiempo real de vehículos robados.

En resumen, un interesantísimo proyecto que ha llevado un gran trabajo de recopilación de tecnología y creación de equipo, y cuya operatividad práctica podría tasarse en dos, tres meses a lo sumo, tiempo necesario para miniaturizar el prototipo de pruebas y rediseñarlo para cada tipo de vehículo.

Las previsiones de comercialización resultan asimismo de lo más atractivas, pues la instalación rondaría los 70 euros (200 máximo si también hubiera que añadir el teléfono), lo que en línea de fabricación quedaría en unos 40.

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