El abogado de la vallisoletana que murió de una parada pedirá la conversación entre la familia y el 112

 

El abogado de la vallisoletana que murió de una parada pedirá la conversación entre la familia y el 112

Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
EUROPA PRESS
Publicado 26/06/2017 19:15:31CET

VALLADOLID, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

El letrado que representa a la familia de Isabel M.M, la mujer de 61 años que falleció el 5 de noviembre de 2016 de una parada cardiorrespiratoria en el Clínico Universitario, solicitará la conversación entre el marido de la víctima y el Servicio de Emergencias 112 para conocer las causas por las que esa madrugada se movilizó una ambulancia de soporte vital básico y no una medicalizada, dotada de médico.

Así lo ha anunciado el acusador particular, Manuel Novas, al término de la declaración este mediodía en el Juzgado de Instrucción número 1 de tres integrantes del Servicio de Cardiología del Clínico, el médico adjunto H.G.H. y los residentes P.E.G.G. y W.H, así como de la médico de Atención Primaria S.P.G.

Los cuatro figuran como querellados junto con los también facultativos del mismo centro sanitario A.M.G.R, S.J.L.C. y C.L.R.F, quienes ya prestaron declaración por estos hechos el pasado día 19 de junio, además del médico adjunto ya jubilado, J.J.C.A, que aún no ha podido ser citado formalmente para que comparezca en idéntica condición.

El letrado de la familia de la víctima, en declaraciones a Europa Press, espera aún el informe de la autopsia, que debe determinar la causa del óbito, y ha anunciado su intención de solicitar este martes la grabación telefónica entre el 112 y el marido de la fallecida registrada en la madrugada del 5 de noviembre de 2016 en la que éste reclamaba urgentemente una ambulancia para trasladar a Isabel al sufrir ésta un empeoramiento en su estado.

"Quiero saber por qué se mandó una ambulancia de soporte básico, con conductor y técnico sanitario, en lugar de una de una medicalizada, dotada de médico", se pregunta Manuel Novas, quien recuerda que la paciente ya había acudido a Urgencias el 9 de septiembre y la madrugada del 5 de noviembre, fecha en la que fue dada de alta y cinco horas más tarde su marido volvió a requerir asistencia, sin éxito, ya que prácticamente falleció durante su ingreso.

El acusador pone en entredicho la actuación de los cardiólogos del Clínico, que en su declaración sostienen que actuaron conforme al protocolo.

Uno de ellos, el médico adjunto H.G.H, ha explicado que aquella noche se encontraba de guardia localizada pero que ninguno de sus compañeros le llamó para consultarle la situación de Isabel M.M, algo que el médico residente de quinto año P.E.G.G. ha justificado en el hecho de que no había motivo, mientras que el residente de segundo año W.H. ha explicado que si entonces no sometieron a la mujer a una prueba de esfuerzo es porque era viernes y no había este servicio hasta el lunes.

La acusación particular persiste en su sorpresa por el hecho de que una paciente que presentaba síntomas tales con dolor precordial y distintos antecedentes, como una dolencia tiroidea que eleva el riesgo y la mortalidad cardiovascular, no quedó ingresada esa noche en observación, algo que, a su juicio, derivó en el fallecimiento de su patrocinada por falta de atención.

La querella presentada por la familia el pasado mes de mayo se ha traducido ahora en un auto del Juzgado de Instrucción número 1 de la capital que entiende que los hechos denunciados presentan características que hacen presumir la posible existencia de un delito de homicidio por imprudencia y, por tal motivo, acuerda abrir diligencias previas y citar a ocho médicos en calidad de querellados.

Los hechos se remontan al 5 de julio de 2016, cuando la paciente, María Isabel M.M, acudió al Centro de Salud Canterac de Valladolid aquejada de fuertes dolores en el tórax, si bien entonces le fue diagnosticada una crisis de ansiedad y no se le prescribió medicación alguna.

El empeoramiento de su estado la llevó el día 9 de septiembre a acudir, acompañada de sus hijos, al Servicio de Urgencias del Clínico, donde, supuestamente, le aconsejaron que acudiera a su médico de cabecera, le efectuaron unas pruebas y aseguraron que se trataba de un ataque de ansiedad, sin prescribirle medicación alguna.

Los episodios de dolor se repitieron con más frecuencia, hasta el punto de que el día 4 de noviembre fue trasladada desde su domicilio nuevamente al Clínico Universitario, donde fue dada de alta a las 00.00 horas del día siguiente.

Sin embargo, unas horas después, la mujer, ya en su domicilio, volvió a sufrir los mismos síntomas y tuvo que ser evacuada en ambulancia poco antes de las 05.00 horas al mismo centro sanitario, donde, sin embargo, fallecería a las 05.33, minutos después de su ingreso, por una parada cardiorrespiratoria en asistolia de origen no filiado, tal y como reza el juicio clínico.

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