Achirica tilda de "reina madre" a Arribas y reconoce "reticencias" de las cajas a participar en Madrigal y El Árbol

Valladolid.- Momentos previos a la comparecencia
EUROPA PRESS
Publicado 17/05/2018 14:05:33CET

   El exdirector de Caja Burgos de 2002 a 2007 niega que se concedieran créditos a su presidente, sino a sus empresas por su "solvencia"

   VALLADOLID, 17 May. (EUROPA PRESS) -

   El exdirector Caja Burgos, José María Achirica Martín, ha calificado a los presidentes que tuvo durante su estancia en la entidad como "reinas madre", al tiempo que ha negado que se les concediera préstamos por ser presidentes, sino que se les otorgaba "por la solvencia de sus empresas". Además, ha reconocido las reticencias que las cajas de Castilla y León tuvieron a la hora de participara en proyectos de Comunidad como "Madrigal y el Árbol".

   Así lo ha señalado, en declaraciones recogidas por Europa Press, durante su intervención en una nueva sesión de la comisión de investigación sobre la actuación, gestión y supervisión de las cajas de ahorro en las Cortes. Una sesión diferente a las anteriores ya que la letrada, Ana Díez de Mera, ha tenido que trasladarle las preguntas al compareciente por sus problemas de audición.

   Achirica, que fue director de 2002 a 2007 si bien entró a trabajar en la entidad en abril de 1975, ha reconocido su rechazo a la creación de una gran caja en Castilla y León, al entender que "sobraría el 50 por ciento del personal" y, sobre todo, porque "cada una tiene su filosofía y o se hace por absorción o no valía para nada". De hecho ha recordado los "problemas" que tuvo con Isabel Carrasco al asegurarla en 2003 que Caja Burgos no se fusionaría "ni por real decreto".

   En este punto, ha encuadrado las "fallidas" operaciones de Madrigal y Grupo El Árbol, con participación de las distintas entidades de la Comunidad. "Era un proyecto localista y bonito, sobre todo el de El Árbol, y nosotros creíamos que podía ser una buena solución para Castilla y León, pero el resto tenía reticencias, no lo consideró así, y enseguida comenzarán a echar marcha atrás", ha continuado.

   También ha hablado de los dos presidentes que tuvo durante su gestión como director general, Eduardo Francés y José María Arribas a los que ha definido como "reinas madre", al tiempo que ha negado que se le concediera a este último créditos por su cargo en la entidad. "Se le concedió por las empresas de su solvencia", ha aclarado.

   Achirica ha insistido en que los créditos concedidos por Caja Burgos en 2005 por más de cinco millones de euros tenían las "mismas condiciones, e incluso algo peores", que otras operaciones similares, y ha admitido la existencia de tarjetas a directivos, como la que se le concedió a él en 2003, si bien ha asegurado que sólo se utilizaban como "gasto de representación" ya que todas las operaciones realizadas con ella tenían que estar "justificadas".

   Además, ha reconocido el cierto riesgo que su entidad concentró en la rama inmobiliaria, que ha cifrado en el "38 por ciento". Una situación que no mereció ningún tipo de aviso, ni por parte de la "Junta" a través de su representante en la Comisión de Control, ni por parte del Banco de España en las dos auditorías que le hicieron durante su mandato al frente de la Dirección General de la Caja.

   El exdirector de Caja Burgos considera que el control del Banco de España era exhaustivo y recuerda como cada vez que había un cambio en la Dirección se hacían "inspecciones a fondo" donde se miraban, entre otros documentos, las actas de los Consejos y los préstamos y sus condiciones a directivos, ejecutivos y presidentes.

   También ha reconocido que en la Unión Europea "no gustaba mucho" que las Cajas de Ahorro controlaran el "50 por ciento del mercado", al tiempo que ha recordado que las alemanas no estuvieron obligadas a pasar ningún "test de estrés". Aun así, no se ha atrevido a señalar, como si lo han hecho otros comparecientes, que desde Bruselas se presionara para la desaparición de estas entidades.

GARCÍA NÚÑEZ, RELEVO DE ACHIRICA

   En la sesión de esta mañana también ha comparecido Leoncio García Núñez que, precisamente, tomo el relevo de Achirica al frente de la Dirección General de la Caja desde 2007 hasta 2011 cuando concluyó su proceso de integración en Caixa Bank.

   García Núñez ha insistido en que los créditos concedidos a las empresas de Arribas, hoy inmerso en un proceso judicial por este motivo, cumplieron la "legalidad" y se comunicó tanto "a la Junta de Castilla y León como al Banco de España" como se hacía con "cualquier operación de este tipo". "Los diferenciales de Arribas eran los que se aplicaban a todas las operaciones, no hubo ningún trato ventajoso", ha reiterado.

   El exdirector de Caja Burgos ha achacado la desaparición de las Cajas de la Comunidad al momento de "crisis pronunciada" que comenzó en 2007 y a que estas entidades en Castilla y León tenían "una exposición al riesgo inmobiliario importante" lo que hacía "difícil su previvencia" por lo que tuvieron que acogerse a ese Sistema Integral de Protección y fusionarse. Además, al igual que Achirica ha negado que las tarjetas concedidas a los directivos tuvieran condiciones "ventajosas" y que solo se utilizaban para sufragar "gastos de representación".

   Además, ha explicado las sucesivas integraciones de Caja Burgos argumentando que la "posición global les beneficiaba", algo que, a su juicio, no "ocurría" si se hubieran fusionado con EspañaDuero. "La sugerencia de integrarnos las seis cajas fue una proposición de la Junta y del Banco de España, pero las tres entidades estábamos muy expuestas al riesgo inmobiliaria, compartíamos clientes y eso agravaba el riesgo", ha explicado, además de recordar que en la reorganización de oficinas obligaba a la entidad "más pequeña y eficiente" que era Caja Burgos a ser la que "más oficinas cerrara y trabajadores despidiera".

   García Núñez también ha salido al paso de los pagos y compensaciones pagadas por reuniones a puerta cerrada de los miembros del Consejo de Administración y de la Comisión de control para consensuar decisiones al asegurar que tenían "apoyo estatutario", además de reconocer que era su potestad el concederlas o no, "a petición del secretario general".

   Por último, ha negado presiones de la Junta no solo para la fusión de las cajas, sino para participar en proyectos como Madrigal. "Si entendemos presión como invitarnos a negociar... La Junta nunca nos obligó a nada", ha admitido.

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