La Audiencia de Valladolid confirma la absolución del militar acusado de abusos deshonestos sobre una compañera

 

La Audiencia de Valladolid confirma la absolución del militar acusado de abusos deshonestos sobre una compañera

Actualizado 10/07/2010 14:30:56 CET

Acusado y víctima, de la Compañía de Transportes de Canillejas, compartían habitación de hotel en la ciudad al encontrarse de convoy

VALLADOLID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Valladolid confirmó la sentencia absolutoria en el caso del soldado del Ejército de Tierra, Armando P.S, que había sido acusado de un delito de abusos deshonestos sobre una compañera de brigada registrado en septiembre de 2007 cuando, según sostenían las acusaciones, aprovechó que ambos compartían habitación en un hotel de la capital del Pisuerga para introducirse en su cama, meter una de sus manos en sus bragas y tocarle los genitales.

En su sentencia, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial desestimó el recurso de apelación interpuesto por la acusación particular y, por tanto, ratificó en todos sus términos el fallo absolutorio dictado por el Juzgado de lo Penal número 2, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La absolución se fundamenta en el principio de presunción de inocencia y la imposibilidad de acreditar la conducta delictiva atribuida al imputado. "Hay una cosa cierta, y es que algo sucedió en la habitación que ocupaban el querellado y la querellante, pero el contenido de ese incidente no ha podido ser esclarecido durante la prueba practicada en el juicio", advirtió en su momento la juez, cuya sentencia ha sido ahora refrendada por la Sala vallisoletana.

Frente a la petición absolutoria de la defensa, como así ocurrió finalmente, el Ministerio Fiscal y la acusación particular, que le imputaron un delito de abusos deshonestos y una falta de lesiones, solicitaron, respectivamente, dieciséis meses y tres años de cárcel, así como, por el mismo orden, el pago de indemnizaciones, en concepto de daños morales, por importe de 1.000 y 20.000 euros.

El ahora absuelto, Armando P.S, integrante de la Brigada de Transportes de Canillejas, en Madrid, relató que el 20 de septiembre de 2007 formaba parte de un convoy compuesto por una docena de efectivos que se alojó en el Hotel Roma de Valladolid, entre ellos la soldado Sonia M.R, con la que compartió habitación junto con otro compañero.

Sobre lo ocurrido esa noche, el acusado mantuvo que se encontraba totalmente bebido, tras haber ingerido desde mediodía abundante alcohol y cocaína, y que al subir a la habitación cada uno se metió en su cama. Sin embargo, explicó que durante la noche su compañera de habitación, que sufría episodios de sonambulismo, comenzó a hablar en alto y a reírse pese a estar dormida, con lo que se sentó en su cama con la única intención de despertarla.

A partir de ahí, Armando P.S. asegura que no se acuerda de más. "Tenía una borrachera indecente", pero sí negó que haber chupado una oreja a su compañera de Arma y mucho menos haberla manoseado los genitales.

HUIDA EN PIJAMA Y DESCALZA

Por contra, la querellante, quien reconoció ser sonámbula, ratificó que esa noche dormía plácidamente cuando notó que el acusado, quien se había sentado en su cama, le tocaba la cara con la excusa de que hablaba en voz alta. Fue más tarde, en un segundo episodio, cuando Sonia M.R. volvió a despertarse, si bien en esta ocasión aseguró que Armando se había llegado a introducir en su cama y la estaba tocando sus partes íntimas por debajo de la braga.

"Le tiré de la cama y salí corriendo en pijama y descalza de la habitación", recordó entre lágrimas la soldado, quien acto seguido se dirigió a la habitación de otro compañero para solicitar auxilio. "Desde aquel día sufro pesadillas y mi vuelta al trabajo fue horrible porque sentía vergüenza, me sentía humillada", a lo que añadió la medicación que sigue tomando para superar episodios de ansiedad y el grave perjuicio económico sufrido por haber renunciado desde entonces a volver a salir de convoy.

De entre los testimonios aportados por los compañeros del presunto agresor y la víctima, el más contrario a los intereses del primero fue el facilitado por Álvaro L.R, ya que reconoció que al día siguientes de los hechos Sonia y el propio Armando le confesaron lo que había ocurrido. "Lo relatado por una y otro era muy parecido", explicó el testigo, quien declaró igualmente que el imputado se encontraba notablemente preocupado y le pidió que intercediera en el asunto.

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