El consumo moderado de cerveza puede reducir las incidencias de enfermedades cardiovasculares

Publicado 14/03/2018 16:48:15CET

VALLADOLID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

El 14 de marzo se celebra el Día Europeo de la Prevención del Riesgo
Cardiovascular, un problema que afectando a muchos españoles y se mantiene como la primera causa de muerte, con una tasa nacional de 257,9 fallecidos por cada 100.000 habitantes, aunque en Castilla y León esta tasa es de 339,9, según el último informe publicado por el INE1.

Si bien, a nivel nacional, los fallecimientos relacionados con problemas cardiovasculares se redujeron un 3,6 por ciento respecto al año anterior, es fundamental concienciar a la población acerca de los hábitos que reducen el riesgo de padecer estas enfermedades y aquellos que generan una mayor propensión a padecerlas.

Entre los básicos de la prevención se encuentran: llevar un estilo de vida activo, no fumar y seguir una dieta basada en la Dieta Mediterránea rica en frutas, verduras, pescado, frutos secos, cereales
integrales y aceite de oliva, en la que se podría incluir un consumo moderado de bebidas fermentadas.

Según han demostrado estudios científicos de carácter nacional e internacional, el consumo moderado de cerveza y otras bebidas fermentadas podría proteger frente a la aparición de enfermedades cardiovasculares.

"Están científicamente comprobados los posibles efectos
preventivos de las bebidas fermentadas (incluida la cerveza) frente a las enfermedades cardiovasculares", según ha explicado Ramón Estruch, Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona y profesor Asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.

Y es que la cerveza, consumida con moderación (hasta 2 cañas al día en las mujeres y 3 en el caso de los hombres) por adultos sanos, podría proteger frente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y, en contra de la creencia popular, no se asocia a un aumento de peso.

Entre los posibles beneficios del consumo moderado de cerveza está que reduce el riesgo de padecer enfermedades coronarias; favorece los procesos de reparación de los corazones que han sufrido un infarto de miocardio; mejora la sensibilidad a la insulina y ejerce un
efecto protector en la aparición y progresión de la aterosclerosis.