Cuando una carta de amor alumbró el primer testamento ológrafo

El castillo de Peñafiel (Valladolid)
JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN - Archivo
Publicado 09/06/2018 11:09:49CET

   Peñafiel (Valladolid) conmemora el fallo que hace un siglo sentó jurisprudencia para resolver la herencia de una vecina

   PEÑAFIEL (VALLADOLID), 9 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Este viernes se ha cumplido un siglo de la sentencia del Tribunal Supremo que el 8 de junio de 1918 reconoció una carta de amor como el primer testamento ológrafo y sentó jurisprudencia al respecto dentro del proceso para resolver la herencia de una vecina de Peñafiel, municipio vallisoletano que esta semana conmemora el hecho.

   En el reverso de la misiva, dirigida al que sería su marido, el escritor y militar gallego José Pazos, la peñafielense Matilde Corcho añadió años después: "Pazicos de mi vida, en esta primera carta de novios va mi testamento, todo para ti, todo, para que me quieras siempre y no dudes del cariño de tu Matilde".

   Al fallecer, Pazos utilizó la carta como prueba para reclamar la herencia de su esposa, pero un sobrino de ésta reclamó parte de la misma al carecer el matrimonio de descendencia. La cuestión se judicializó y, aunque en un principio los jueces dieron la razón al sobrino, la Audiencia Provincial cambió de parecer, algo que ratificó el Supremo el 8 de junio de 1918, cuando reconoció la misiva como testamento ológrafo, es decir, el redactado a mano y firmado por el propio testador, y estableció jurisprudencia para casos venideros, la cual sigue vigente en la actualidad.

   Con motivo de este centenario, la Asociación Histórico-Cultural 'Torre del Agua' y el Ayuntamiento de Peñafiel han instalado una placa conmemorativa en el número 25 de la calle Derecha al Salvador, donde residió la pareja. Previamente, la iglesia de Santa María acogió una conferencia sobre este proceso.