Dos 'Paturros' acusados de traficar en el barrio de Las Delicias pactan condenas que suman más de 8 años de cárcel

Los acusados y sus letrados en la Audiencia de Valladolid.
EUROPA PRESS
Publicado 16/03/2017 13:24:04CET

Su 'chófer' ha aceptado dos años, mientras que un cuarto acusado ha pedido su abolución tras declararse mero cliente

VALLADOLID, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

La pareja formada por Javier S.B. y María Esmeralda L.G, del 'Clan de los Paturros', se ha conformado finalmente con penas de tres años y siete meses y cuatro años y medio de cárcel, respectivamente, tras confesar su dedicación al tráfico de drogas en el barrio vallisoletano de Las Delicias, mientras que su 'chófer', José B.V, ha pactado una condena de dos años y un cuarto acusado, José Antonio R.G, vecino de los dos primeros, ha mantenido su inocencia y se ha declarado un mero consumidor.

Por ello, el juicio se ha iniciado en la Audiencia de Valladolid con José Antonio R.G. como único ocupante del banquillo, después de que Javier, María Esmeralda y quien hacía de chófer para ambos cerraran un acuerdo en virtud del cual se les exime de pertenencia a grupo criminal--a ella se le aplica la agravante de reincidencia y a ellos la atenuante de drogadicción--e incluye, por el mismo orden, el pago de multas por importe de 1.700, 3.400 y 1.000 euros.

El acuerdo pactado por los tres traficantes confesos supone reconocer que desde comienzos de 2015 se venían dedicando al tráfico de drogas desde un domicilio que la pareja ocupaba en la calle Esla, y ello con la colaboración de José B.V, quien, además de realizar labores de contravigilancia, era quien conducía el coche que utilizaban para desplazarse a otras localidades con el fin de aprovisionarse de mercancía.

COLADA A CAMBIO DE DROGA

Aunque la fiscal del caso sostiene que el cuarto acusado, José Antonio R.G, inquilino de una vivienda sita en la calle Botijas, a unos cien metros del piso de los 'Paturros', colaboraba activamente con los anteriores en la venta de la droga, el aludido, durante su declaración en el juicio y a preguntas únicamente de su letrado, ha asegurado que su relación con la pareja de traficantes era como mero cliente debido a su grave adicción.

El procesado, que se expone a una condena de cuatro años y medio, sostiene que los 'Paturros' le surtían de droga a cambio de "chapuces" y distintos trabajos, entre ellos la colada de su ropa, aunque también ha explicado, en declaraciones recogidas por Europa Press, que en otras ocasiones la sustancia la sufragaba con lo que percibía por la Renta Garantizada de Ciudadanía.

La incriminación al matrimonio 'Paturro' la ha realizado a preguntas de su defensor, a quien ha respondido poco convencido. "¿Tengo que responder a esa pregunta? Sí, se la compraba a Javier y Esmeralda", ha añadido no sin antes confesar su temor a ser víctima de posibles "represalias".

POLICÍAS CON GORRA Y BRAGA MILITAR

Por contra, los agentes del Grupo VIII que intervinieron en la operación, quienes han comparecido ocultando su identidad tocados con gorras y bragas militares que tan sólo han apartado de su cara durante el interrogatorio, han mantenido que José Antonio R.G. realizaba un papel "secundario" al de la pareja de 'Paturros' pero no menos activo, ya que sus entradas en el piso de éstos eran continuas a lo largo del día y también sus contactos en plena calle con clientes y transacciones de papelinas a cambio de dinero.

El inspector jefe del grupo e instructor de las diligencias ha explicado que la detención de los cuatro acusados se produjo tras un año de investigación y seguimientos en los que, como así han coincidido todos, José Antonio R.G. fue visto en distintas ocasiones vendiendo droga en las inmediaciones de las calles Esla y Botijas y tomando siempre medidas de contravigilancia para no ser sorprendido.

En el registro efectuado en el piso de los 'Paturros' la policía se incautó de distintas cantidades de heroína y cocaína, 13,26 y casi 3 gramos, respectivamente, por valor global de 1.664 euros, así como de una báscula de precisión, recortes circulares de plástico y más de 2.000 euros fraccionados en billetes de distinto importe, mientras que en la vivienda de José Antonio R.G. los agentes hallaron un cuaderno con diversos números de teléfono y anotaciones de cantidades asociadas a nombres y más recortes circulares de plástico.

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