La FAPE pone de manifiesto la necesidad de que editores y periodistas se adapten a nuevos modelos de negocio

Actualizado 14/04/2012 19:55:00 CET

Critica las ruedas de prensa sin preguntas y el despido de experimentados para sustituirlos por becarios sin remunerar

VALLADOLID, 14 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE) ha puesto de manifiesto la necesidad de que los periodistas no pierdan "el tren de la transformación" y hagan un "esfuerzo de adaptación" ante el avance digital, así como que los editores cambien "con urgencia" de mentalidad y se adapten al nuevo modelo de negocio.

Así se ha puesto de manifiesto en la denominada 'Declaración de Valladolid' aprobada por la Federación tras la celebración este viernes y sábado de su LXXI Asamblea en la capital vallisoletana.

En concreto, la Declaración surge ante el reto que el periodismo afronta, "que invita a los periodistas a tomar el liderazgo del cambio, a impulsarlo con nuevas ideas y proyectos" ya que estos profesionales están "arrinconados" por "una doble crisis, la económica y la de modelo".

Así, el documento se plantea a raíz de la la pregunta de qué hacer y cuál es la alternativa al "único recurso que han puesto en marcha los editores con implacable decisión" como son "los despidos masivos y la precarización de las condiciones laborales y salariales" que, ha recordado la FAPE, "ha pasado a ser mucho más fácil y barato que antes de la reciente reforma laboral".

La 'Declaración de Valladolid' plantea que los periodistas "no pueden ni deben" perder el "tren de la transformación" que avanza en el oficio y en las formas de elaborar y difundir la información, pero también se aclara que no se debe "comprar" lo que más se vende, lo que "está de moda" porque la responsabilidad hacia la sociedad obliga a ser originales, "a descubrir qué se esconde detrás de lo que se quiere ocultar a los ciudadanos".

En esta línea, el documento manifiesta que el acelerado avance digital convoca a la realización de "un gran esfuerzo de adaptación", a "imaginar" nuevas formas de trabajo y a impulsar proyectos periodísticos propios "sin miedo ante el futuro".

De la misma forma, se pone de manifiesto que los periodistas tienen que convertirse en "gestores" de sus contenidos y de sus plataformas, ponerlos en valor y estar en contacto permanente con los usuarios para responder a sus necesidades informativas.

En cuanto a la formación, considera que la revolución digital exige de las universidades que adapten sus planes de estudios a las necesidades reales de sus alumnos en el "cada vez más duro y complejo" camino hacia el mercado de trabajo.

CAMBIO DE LOS EDITORES

Otro de los puntos de la Declaración hace referencia a que los editores "necesitan con urgencia" un cambio de mentalidad, una "imprescindible" adaptación al nuevo modelo de negocio. "No es de recibo que apuesten por la precariedad, por la desmotivación de sus plantillas, que den, en definitiva, pasos que están llevando al hundimiento de sus empresas", indica el documento aprobado.

Por otra parte, se censura la insistencia de las autoridades públicas e institucionales, "y en primer lugar de los que gobiernan", por las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones "enlatadas", que "anulan el papel del periodista y el derecho de información de los ciudadanos".

La FAPE, a la vez que anima a buscar nuevas oportunidades, insiste en la necesidad de hacer "periodismo de calidad" y por ello rechaza "de plano" la estrategia de algunos medios de expulsar de las redacciones a periodistas experimentados para sustituirlos con becarios sin remunerar y contratados con un salario "indigno".

"También defenderemos la pervivencia de los más altos estándares éticos en nuestro trabajo y exigiremos el mismo comportamiento a los editores y a las fuentes", recoge la Declaración, en la que se añade que el ejercicio del periodismo de acuerdo a las normas éticas "refuerza" la credibilidad, "dignifica" la profesión y sirve de "freno" a cualquier intento de los poderes de "controlar y manipular" la información.