Fiscalía pide 14 años al hombre que tiroteó en marzo a otro en Delicias

 
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Tentativa de asesinato

Fiscalía pide 14 años al hombre que tiroteó en marzo a otro en Delicias

Escenario del juicio contra los trece encausados.
EUROPA PRESS
Actualizado 13/11/2016 13:09:41 CET

Efectuó hasta cinco disparos, dos de los cuales hirieron de gravedad a la víctima, que tuvo que refugiarse en un bar próximo

VALLADOLID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

Fiscalía de Valladolid solicita un total de catorce años de prisión para David V.G, quien el pasado mes de marzo, con motivo de una discusión con Roberto L.P, ambos vecinos del barrio de Las Delicias, efectuó a su oponente hasta un total de cinco disparos de escopeta, dos de los cuales le hirieron de gravedad. La víctima logró salvar su vida milagrosamente al refugiarse dentro del bar 'Avenida Dos'.

En su escrito de calificación provisional, la acusación pública considera al investigado autor de un delito de tentativa de asesinato y de otro de tenencia ilícita de armas, este último con la agravante de reincidencia, y solicita para él una condena global de catorce años, junto con la obligación de indemnizar al herido con 3.850 euros por las lesiones y con otros 8.000 por las secuelas, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En el juicio que se celebrará en la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid, en fecha aún por determinar, las partes analizarán lo ocurrido sobre las 21.30 horas del pasado día 6 de marzo, fecha en la que David V.G. y Roberto L.P. coincidieron en el bar 'Avenida Dos', sito en el número 51 de la calle Caamaño, y comenzó entre ellos una discusión debido a la mala relación previamente existente entre ambos.

"¡Te voy a reventar la cabeza!", es la frase amenazante que, según el fiscal, dirigió el procesado a su contendiente, lo que llevó al propietario del local a convencer al primero para que abandonara el bar. Sin embargo, David regresó poco después para dirigirse a Roberto en tono amenazador: "Tú, maricón, sal, que te voy a matar".

Retado para que saliera a la calle, Roberto obedeció no sin antes hacerse con un taburete con el que, ya en el exterior, empujó al acusado por miedo a sufrir algún daño.

UNA ESCOPETA ENTRE SUS ROPAS

Fue en ese momento, siempre según la tesis del acusador público, cuando David sacó de entre sus ropas una escopeta de cañones recortados que llevaba oculta y, de forma repentina, efectuó un primer disparo que impactó de lleno en la zona derecha del tórax de la víctima, que, a duras penas, logró refugiarse en el bar.

Lejos de deponer su actitud, el agresor siguió al herido hasta la misma puerta del local, volvió a cargar el arma con otros dos cartuchos y ya dentro descerrajó un segundo disparo que alcanzó nuevamente a Roberto en la zona del tórax anterior derecho, cuando éste se hallaba de rodillas y de espaldas a la puerta y totalmente indefenso.

La víctima, con los perdigonazos de dos cartuchos en el cuerpo, se atrincheró entonces en el aseo de caballeros, no sin que antes un tercer disparo le pasara muy cerca de la cabeza. El tirador salió nuevamente del local, recargó en la calle su escopeta con otros dos cartuchos y una vez dentro pegó otros dos tiros más que atravesaron la puerta del servicio y que no alcanzaron por poco a Roberto en la cabeza gracias a que éste se encontraba sentado en el suelo.

EL ARMA, EN UN TEJADO

Solo entonces el procesado abandonó el bar y huyó, aunque fue detenido minutos después por una dotación de la policía cerca de la calle Arca Real, momento en el que le fueron ocupados dos cartuchos del calibre 12 sin percutir, no así la escopeta utilizada en el tiroteo, arma de la que se deshizo y que no fue recuperada hasta diez días después en el tejado de una nave en las inmediaciones de la calle Hornija.

Como consecuencia de las heridas por arma de fuego recibidas en "zonas vitales", Roberto L.P. sufrió distintas lesiones de la que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente y que le mantuvieron hospitalizado durante nueve días. Como secuelas, el afectado padece una insuficiencia respiratoria y presenta múltiples señales o cicatrices en su cuerpo fruto de los perdigonazos recibidos.

El procesado, a quien se aplica la agravante de reincidencia en el caso del delito de tenencia ilícita de armas, ya fue condenado en 2009 por el Juzgado de lo Penal número 2 de Valladolid a un año de prisión por idéntica infracción penal.

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