Grupos ecologistas acusan a la Junta de seguir usando de forma indiscriminada veneno para controlar a los topillos

Actualizado 25/12/2009 18:30:46 CET

PALENCIA, 25 Dic. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Naturalistas Palentinos y Ecologistas en Acción de Palencia denunciaron el masivo uso de veneno que la Junta de Castilla y León viene llevando a cabo en las últimas semanas en la comarca de Tierra de Campos, en la provincia de Palencia.

Ante el pequeño repunte del topillo campesino que está teniendo lugar, estos colectivos, a través de un comunicado recogido por Europa Press, sostienen que la Junta de Castilla y León "ha vuelto a caer en el mismo error que hace dos años sembrando el campo de venenos anticoagulantes como la bromadiolona, cuyas dramáticas consecuencias para la fauna ya quedaron demostradas en el pasado".

Además de las cuadrillas subcontratadas por la Junta de Castilla y León a través del Itacyl, los denunciantes aseguran que se está repartiendo veneno a los agricultores que lo solicitan o, simplemente, se está permitiendo que de forma indiscriminada e incontrolada utilicen el producto que tienen acumulado de campañas pasadas.

Como consecuencia directa de estas campañas de envenenamiento, a lo largo del mes de diciembre se han encontrado diversas especies animales muertas, presuntamente envenenadas, como milanos reales, garzas reales, una avutarda o cornejas negras.

Especialmente preocupante son las consecuencias que estos anticoagulantes puedan estar teniendo sobre la salud humana, advierten los ecologistas, que añaden que en los masivos envenenamientos del año 2007 se demostró la mortalidad de especies cinegéticas como la liebre ibérica, anátidas o la perdiz roja.

PELIGRO PARA LAS PERSONAS

Desde el mes de octubre y hasta enero de 2010 permanecerá abierta la veda de estas especies, muchas de las cuales están en contacto directo con el veneno y, por lo tanto, son susceptibles de envenenarse y trasmitir los efectos anticoagulantes de la bromadiolona a las personas que ingieran estas especies.

Ante estos acontecimientos, los colectivos citados solicitan a la Consejería de Agricultura que haga un esfuerzo inversor en prevención con equipos de monitorización permanentes que actúen como redes de alarma ante posibles repuntes de picos poblacionales, en lugar del uso indiscriminado de veneno, que, tal y como denuncian, puede volver a provocar el envenenamiento masivo de 2007.

"Además del deshonroso honor de haber supuesto el mayor envenenamiento conocido en toda Europa, no consiguió terminar con la plaga pero sí con otras especies no-diana, muchas de ellas protegidas por Ley", señalan, al tiempo que demandan a la consejera, Silvia Clemente, que haga pública la documentación generada hasta la fecha para poder contrastarla con otras informaciones que van apareciendo y, en la medida de lo posible, evitar crear una alarma social innecesaria en lo que respecta a la salud de los ciudadanos de Castilla y León.

"Especial interés tenemos en conocer esos informes que demuestran el vínculo negativo entre topillos/veneno/tularemia", concluyen ambas asociaciones ecologistas palentinas.

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