Una herrera hace una sentada ante el bar de Basardilla (Segovia) para reclamar que le paguen su trabajo

La Herrera Amanda Brunete Hace Una Sentada En Basardilla (Segovia)
EUROPA PRESS
Actualizado 14/04/2012 16:55:34 CET

TIZNEROS (SEGOVIA), 14 Abr. (EUROPA PRESS) -

La herrera Amanda Brunete, recientemente homenajeada en Segovia con motivo del Día Internacional de la Mujer, ha decidido hacer una sentada ante las puertas del único bar de la localidad segoviana de Basardilla, que abrió sus puertas hace unos días, para reclamar que el propietario le pague los trabajos en hierro que le hizo para decorar el local.

Brunete, con 18 años de profesión como maestra forjadora y restauradora a las espaldas, acampó ayer a mediodía en la plaza del Sol, con un gran cartel en el que se puede leer 'Soy herrera y en este bar no quieren pagar mi trabajo'.

Allí pasa las horas sentada, a pesar del frío, la nieve y el granizo, durante los tramos de más actividad en el establecimiento. Y allí asegura que se quedará hasta que el dueño le abone los casi 2.500 euros que le faltan por cobrar por los servicios prestados. Según dice a Europa Press, quiere de esta forma reivindicar que se le trate con respeto y evitar que "se le pise la dignidad".

Brunete, natural de Tizneros, indica que está recibiendo el apoyo de muchos vecinos, amigos y familiares y ha recibido incluso el respaldo de la Federación de la Mujer Rural (Femur), con cuyas responsables se reunirá este lunes para planificar acciones conjuntas.

VERSIÓN CONTRADICTORIA

El responsable del bar, José Luis García, ha desmentido por su parte que le deba dinero a la herrera, ya que le ha pagado todos sus trabajos que, por otra parte, según ha asegurado, "quedaron a medias y mal hechos". García ha señalado que, aparte de no haber cumplido con las fechas comprometidas, ha habido que arreglar las chapas y las rejas que aquella hizo.

Ambos han asegurado que acudirán este lunes al Juzgado para presentar las correspondientes querellas. En este sentido, José Luis García indica que ha recibido amenazas y coacciones por parte de la herrera, cuya sentada le está suponiendo que algunos clientes no vayan al bar.

Brunete se queja por otra parte de que el propietario le está recriminando a ella que le debe dinero por el alquiler de una nave, algo que ésta ha negado y que García, quien no obstante lo desvincula de los hechos actuales, mantiene como cierto.