Juan Diego acercará a Valladolid el monólogo 'La Lengua Madre', que recoge las dudas de Millás sobre el lenguaje

Juan Diego en 'La Lengua Madre'
JUAN MILLAS
Actualizado 27/04/2013 15:00:24 CET

VALLADOLID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

El actor Juan Diego acercará el próximo fin de semana al teatro Zorrilla de Valladolid el monólogo 'La Lengua Madre', que recoge las dudas de Juan José Millás a propósito del lenguaje.

Dirigido por Emilio Hernández y escrita por Juan José Millás, según confirmaron fuentes del espacio cultural en un comunicado recogido por Europa Press, este monólogo nace de la extrañeza frente a la lengua de Millás, que aborda "lo raro que es hablar o ser hablado".

En este sentido, el escritor recuerda cómo sus dudas se dispararon cuando preguntó a su padre qué significaba ser amorfo, a lo que él respondió, mientras arreglaba un retrete, que era una persona sin personalidad.

"Yo me quedé pensando un rato y al final le pregunté si una persona sin personalidad era lo mismo que una mesa sin mesalidad, lo que no me cabía en la cabeza, o una sartén sin sartenidad, lo que tampoco me parecía posible", señala el autor.

Millás, quien no quedó conforme con la respuesta de su padre, descubrió que las dudas lingüísticas eran, junto a las religiosas, las que más le torturaban: "no comprendía, por ejemplo, por qué al pronunciar la palabra "rata" veía dentro de mi cabeza una rata mientras que al pronunciar "ra" no veía media rata".

Por ello, tuvo una relación "muy conflictiva" con la lengua madre, "muy intensa también", pues ciertas dificultades de pronunciación provocaban que las palabras, dentro de su boca, "parecieran objetos más que sonidos".

De este modo, algunas palabras eran "duras como piedras" y otras se "deshacían como la espuma" al contacto con la lengua a la vez que se dio cuenta de que una palabra podía arreglar o estropear el día "porque había palabras que curaban y palabras que mataban, palabras que te hacían reír o que te hacían llorar, palabras que te adormecían o que te provocaban insomnio".

"Descubrí con asombro que las palabras dirigían la vida de los hombres, ya que, lejos de conquistarlas, según creíamos, eran ellas las que nos colonizaban: en gran medida, estamos hechos, o deshechos, de palabras", confiesa el autor.