El Museo Patio Herreriano dedica un ciclo de cine al director John Cassavetes

Publicado 20/02/2018 12:36:49CET

VALLADOLID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Salon de Actos del Museo Patio Herreriano de Valladolid presentará los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, un ciclo de cine dedicado a uno de los mas grandes maestros cine internacional, el norteamericano John Cassavetes.

John Cassavetes (Nueva York, 9 de diciembre de 1929-Los Ángeles, 3 de febrero de 1989) fue un director, guionista y actor estadounidense.
Se lo considera un pionero del cine independiente y uno de los máximos representantes del cine independiente norteamericano.

En 1959, era un joven actor de la televisión neoyorquina que se instaló con unos amigos en las aceras de Nueva York y, con una cámara de 16 mm y sin más presupuesto que el que le cabía en el bolsillo, rodó 'Sombras', filme artesanal que trastocó muchas cosas en la poderosa industria del cine estadounidense.

Nacieron allí el movimiento del cine independiente neoyorquino--revulsivo de la identidad del cine norteamericano--y un manifiesto, donde el cineasta profetizó el ocaso de Hollywood.

La obra de Cassavetes, muerto en 1989 a los 60 años, es un capítulo esencial del cine moderno. Confluyeron en la formación de su compleja personalidad artística varias fuentes. Por un lado, el cine underground (explosión de vocación iconoclasta) que en los años 50 animaban los hermanos Jonas y Adolfas Mekas y aglutinaba a cineastas experimentales como Andy Warhol, Keeneth Anger, Shirley Clarke. Y otros pioneros del cine de acera neoyorquino.

Y, por otro, la edad dorada (explosión renovadora) de la televisión neoyorquina, escuela en la que, a la par que Cassavetes, se formaron en los años 50 y primeros 60 directores de la talla de Arthur Penn, Robert Mulligan, John Frenkenheimer, Martin Ritt, Sidney Lumet, Sam Peckinpah, Sidney Pollack, George Roy Hill; y actores renovadores de la potencia de Marlon Brando, Paul Newman, James Dean, Ben Gazzara, Seymour Cassel, Gena Rowlands.

También influyó en su formación la presencia en las salas de aquel Nueva York del cine renovador europeo, sobre todo el francés y el free cinema inglés.

Es la de Cassavetes una obra pequeña por su necesidad de autoproducción y porque compaginó la dirección con incursiones como actor--'Código del hampa', 'Doce del patíbulo', 'La semilla del diablo', 'Pánico en el estadio'-- para afrontar sus proyectos personales, en algunos de las que también actuó (su creación en 'Love Streams' es excepcional) con una fuerza y singularidad enormes.

La muerte, abatido por una cirrosis, de John Cassavetes dejó convertidos en irreparables vacíos algunos proyectos de gran aliento, de los que habló una vez él mismo poco antes de su final y que, tras ocurrir éste, evocó su viuda, la magnífica Gena Rowlands.