La UVA recuerda a algunos de sus alumnos más ilustres

 
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La UVA recuerda a algunos de sus alumnos más ilustres

Inauguración de la exposición
EUROPA PRESS
Actualizado 06/10/2016 13:56:05 CET

La muestra reúne personajes que llegaron a alcaldes, rectores o murieron al combatir el cólera en la ciudad

VALLADOLID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Museo de la Universidad de Valladolid (MUVA) recuerda hasta el 11 de noviembre a algunos de sus alumnos más ilustres en la segunda edición de la muestra Facies Sapientiae, que reúne a personajes que pasaron por esta institución antes de llegar a alcaldes, rectores o incluso presidentes del Consejo de Estado.

Así, entre las fotografías que pueden verse desde este jueves en el museo, ubicado en el edificio Rector Tejerina de la plaza de Santa Cruz, figuran las de Manuel López Gómez, rector de la UVA y concejal del Ayuntamiento de Valladolid; el abogado y periodista Demetrio Gutiérrez Cañas; Eusebio María Chapado, alcalde de la capital de 1884 a 1885; Francisco Callejo de la Cuesta, presidente del Consejo de Estado.

Entre los protagonistas de la exposición se encuentra también el vallisoletano Nicanor Remolar García, médico y catedrático de Higiene de la UVA que se implicó en la lucha contra la epidemia de cólera que en 1885 sacudió la capital del Pisuerga --así como muchas otras ciudades españolas--, hasta el punto de contraer la enfermedad y fallecer a causa de ella, por lo que el autor del catálogo de la muestra, el etnógrafo Joaquín Díaz, lo ha calificado de "héroe".

La única mujer en la II Facies Sapientiae es Luisa Cuesta Gutiérrez, riosecana de nacimiento que compatibilizó su empleo de maestra rural con sus estudios de Filosofía y Letras en Valladolid, hasta que se trasladó a Madrid para continuar con su titulación. Posteriormente logró un puesto en el Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios y comenzó a cursar Derecho por libre.

Su activismo sindical provocó que, tras la Guerra Civil, fuera expedientada y depurada, con traslados forzosos a Guadalajara y Ciudad Real. Años después regresó a la Biblioteca Nacional, donde ya había trabajado anteriormente, y se encargó de la sección de Hispanoamérica hasta su jubilación.

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