Pérez Reverte: "Yo tenía que ajustar cuentas conmigo mismo, con mi memoria oscura de mis tiempos de reportero"

 
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Pérez Reverte: "Yo tenía que ajustar cuentas conmigo mismo, con mi memoria oscura de mis tiempos de reportero"

Arturo Pérez Reverte (drcha) con Antonio ñÁlamo, Ana Redondo y Chema Viteri
EUROPA PRESS
Publicado 07/10/2016 21:26:22CET

VALLADOLID, 7 Oct. (EUROPA PRESS) -

El escritor Arturo Pérez Reverte ha asegurado este viernes que su novela 'El Pintor de Batallas', cuya versión teatral se estrena hoy en el teatro Calderón de Valladolid, nació de la necesidad de ajustar cuentas con él y con la memoria de sus tiempos de reportero.

Pérez Reverte, quien ha comparecido ante los medios de comunicación antes de asistir al estreno de 'El Pintor de Batallas', dirigida por Antonio Álamo e interpretada por Jordi Rebellón y Alberto Jiménez, ha explicado que tenía que escribir "tarde o temprano" esa novela, que supone un "ajuste de cuentas" consigo mismo.

"Yo tenía que ajustar cuentas conmigo mismo, con mis partes oscuras y mi memoria oscura de mis tiempos de reportero y de otros tiempos", ha reconocido antes de apostillar que la escritura de esta novela, que es autobiográfica en cerca de un 90 por ciento por cuanto la mirada del fotógrafo Faulques era la suya, supuso "ordenador los armarios".

De esa 'terapia' literaria, "muy íntima", nació 'El Pintor de Batallas', que llegó acompañada de tranquilidad personal --"ahora estoy con fantasmas que no me insultan o me agreden"-- y de ausencia de dolor. "Esta novela la escribí justamente para consolarme, como un analgésico", ha comparado en relación a la capacidad que tuvo no de hacer desaparecer aquel dolor pero sí de poder sobrellevarlo.

'El Pintor de Batallas' llega ahora al teatro, que es "más de verdad" que el cine, que el "corta y pega" de las películas, de mano de un director al que ya conocía y de dos actores en quienes confía y que tienen la misión de ser otros (el fotógrafo Faulques y el retratado Ivo Markovic) durante una hora y media, lo que crea un clima "absolutamente fascinante".

Desconocedor del guión de la obra teatral y de sus características por considerar "absurdo" que los autores persigan a quienes trabajan sobre sus obras y por no querer "aumentar la presión" --"si no me gusta, evidentemente no lo voy a decir"--, Pérez Reverte ha reconocido la curiosidad que siente por conocer el modo en que su mirada se plasma en la de otros.

El escritor, quien ha recordado cómo siglos atrás las naciones con "pueblos cultos" consideraban el teatro como un mecanismo "muy poderoso", ha puesto en valor esta disciplina artística que, ha apostillado, requiere de un "espectador formado". "Para este teatro hace falta un espectador más refinado, con una exigencia intelectual superior".

EL MAL COMO PARTE DE LA HUMANIDAD

El mal es parte "intrínseca" de la naturaleza, según el escritor, quien se ha referido a un cosmos lleno de hostilidad y de seres humanos "víctimas y verdugos de sí mismos" para, a continuación, normalizar la presencia del mal en la vida.

"Viví 21 años con el mal e incluso a veces lo practiqué yo mismo", ha confesado quien conoce el mal "muy íntimamente" y lo desdramatiza --"no somos peores por ser malvados"--.

Pérez Reverte, quien defiende su amabilidad frente a su fama de "chulesco y bronco", se siente en deuda con los responsables de la adaptación teatral de 'El Pintor de Batallas' ya que, asegura, son quienes se "juegan mucho".

Preguntado por las diferencias entre 'Territorio Comanche' y esta novela autobiográfica, el autor ha apuntado a las que separan el oficio de reportero y su mirada sobre él, momento en el que ha recordado el ataque a un orfanato durante la guerra de los Balcanes y los tres minutos que no pudo actuar para no meterse en el plano de su cámara.

Esta "viga maestra" que sostiene su obra literaria, cuyas vivencias salpican todas sus otras creaciones, llega al teatro, lo que para nada implica que los diálogos de sus novelas vayan a ir más allá de ellas para saltar a un texto dramático.

"Soy un lector que accidentalmente escribe novelas", afirma quien reconoce que en el mundo quedan pocas palabras "que escribir con mayúsculas", como lealtad, y que por ello sus personajes son gente a la que han quitado esas palabras "con mayúsculas".

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