Sánchez Galán señala que "hace falta estabilidad" en la normativa energética para "hacer las cosas bien"

Actualizado 02/12/2011 15:39:06 CET

El presidente de Iberdrola reclama 36.000 millones de euros en inversión hasta 2020 para contar con un 'mix' "equilibrado"

SALAMANCA, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha manifestado este viernes en Salamanca que "hace falta estabilidad" en la normativa energética para tener "los objetivos claros" y "hacer las cosas bien".

Según ha apuntado el empresario, se trata de un sector "importantísimo" y que "en tiempos de dificultades" precisa tener las "metas claras" para encontrar el capital que permita la inversión de 70.000 millones de euros prevista para antes del año 2020.

Así lo ha señalado a los medios de comunicación antes de ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca (USAL) en un acto en el que han estado presentes numerosos académicos, empresarios, familiares y cargos políticos.

Entre los asistentes se ha podido ver al ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra; el ex ministro Ángel Acebes; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; los consejeros de Educación y Economía de la Junta de Castilla y León, Juan José Mateos y Tomás Villanueva; y la presidenta de las Cortes de Castilla y León, María Josefa García Cirac.

Durante su intervención, Sánchez Galán se ha referido a un modelo energético para 2020 que sería más barato, más sostenible, con menos emisiones y creador de más empleo, según sus perspectivas.

Esta propuesta pasaría por un mix de producción con una contribución similar de las energías térmica (24 por ciento), eólica (21 por ciento) y nuclear (18); y en menor medida de la hidroeléctrica (12), solar (cinco) y el 20 por ciento restante por cogeneración y biomasa.

SECTOR ENERGÉTICO

En su intervención, en la que ha enumerado un decálogo para conducir hacia un nuevo modelo energético "más económico y creador de empleo", el empresario salmantino también se ha referido a que el sector de la energía invierte alrededor de 15.000 millones de euros anuales en España, que son destinados al desarrollo de infraestructuras "muy relevantes" para la competitividad del país.

Además, según sus datos, genera "un elevado número" de empleos altamente cualificados, llegando a 400.000 la cifra de personas que trabajan actualmente en el sector. Se une a ello, ha continuado, el efecto "tractor" para la industria española, ya que hace compras a fabricantes y suministradores por un valor de 40.000 millones de euros anuales.

Para Sánchez Galán, los retos "globales y de España" se resumen en "una demanda creciente en el futuro, que será necesario suministrar de forma eficiente y segura, y unos precios al alza, derivados de la evolución de los de las materias primas, de las restricciones ambientales y de los mayores costes financieros, que gravan las cuantiosas inversiones e impactan en la competitividad de todos los sectores productivos".

A su juicio, la situación actual es "más grave que la de los países del entorno" por los problemas estructurales como, ha citado, la "alta dependencia de las importaciones de materias primas energéticas y escaso nivel de interconexión eléctrico y gasista".

La intención, ha recalcado es que la energía resulte más barata, pues actualmente tiene una factura eléctrica un 11 por ciento superior a la media de la Unión Europea (UE), según datos del primer semestre de 2011 facilitados por Eurostat. El español, ha explicado, es hoy uno de los sistemas europeos en los que el apoyo a las renovables supone un mayor coste por MWh (22 euros), frente a menos de 11 euros en Alemania, 3,3 euros en Reino Unido o poco más de 1 euro en Francia.

Además, el crecimiento exponencial de las primas al régimen especial, sobre todo a las solares fotovoltaicas y térmicas, unido al mantenimiento de las tarifas de suministro oficiales sin reconocimiento de dichos incrementos de costes, "ha generado un déficit de tarifa que es equivalente ya al 2% del PIB".

"CUESTIÓN DE ESTADO"

Por todo ello, Sánchez Galán pretende que la política energética sea una "cuestión de Estado" con el diseño de una estrategia para el sector "clara y estable". Así, cree esencial que se realice una planificación completa y detallada, con visión de largo plazo y que adopte decisiones sobre las distintas tecnologías de generación desde el punto de vista de la seguridad del suministro, la competitividad y el impacto medioambiental.

Por otra parte, ha apuntado cinco objetivos para este nuevo modelo, como la garantía de suministro, con el fin de asegurar la cobertura de la demanda; la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; la eficiencia económica, tanto en inversión como en costes, que mejore la competitividad; la reducción de la dependencia exterior y la contribución al crecimiento de la economía española, "ya que este modelo puede y debe tener un impacto positivo sobre la balanza comercial, el desarrollo industrial y la creación de empleo".

Con todo ello, se contará con un 'mix' eléctrico equilibrado para 2020. "El balance eléctrico 2020 partiría de una demanda anual de 300 teravatios (TWh) --frente a los 350 TWh previstos en el PER 2011-2020--" y se tendría que cumplir "estrictamente" el objetivo de renovables planteado por la UE para España.

El mix de producción resultante sería equilibrado, con una contribución similar de las tecnologías térmica (24 por ciento) --27.000 MW de potencia de gas, 8.000 MW de carbón--, eólica (21%) --10.000 MW, hasta 34.000 MW; y nuclear (18%) --8.000 MW--, y una aportación del 12% de la hidroeléctrica --17.900 MW-- y del 5% de la solar --5.100 MW fotovoltaicos y 1.200 MW termosolares--. El 20% restante quedaría cubierto, básicamente, por cogeneración --10.400 MW-- y biomasa y minihidráulica --4.500 MW--

INVERSIONES DE 36.000 MILLONES DE EUROS

Para esto, considera necesarias inversiones por más de 36.000 millones de euros en nueva capacidad --unos 20.000 millones menos que las previstas en el plan energético oficial--.

Esta estructura, ha insistido, supondría una mejora respecto a la planificación energética oficial para 2020 "no sólo desde el punto de vista medioambiental sino también desde la perspectiva económica, tanto por la menor dependencia exterior y el inferior coste de suministro". Además, ha incidido en que se mantendrían o crearían, además, "cientos de miles de empleos".

Ante el futuro a medio plazo, se ha referido a que habrá que tener en cuenta, por un lado, los acuerdos sobre descarbonización de la UE para el año 2050 y, por otro, los avances tecnológicos que en este periodo se realicen en los ámbitos de las energías renovables hoy no maduras, el secuestro y almacenamiento de CO2 y la tecnología nuclear, que permitirán la reutilización de parte de los residuos actuales como nuevo combustible.

Por último, ha recordado que "más de la mitad de los costes incluidos en la factura no están relacionados con el suministro de electricidad sino con decisiones políticas tales como el suministro eléctrico a las islas, la financiación de los déficit de años anteriores, los costes sociales de la minería del carbón o la tarifa social, además de un sinfín de tasas e impuestos de ámbito local, autonómico y estatal".

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies