El 19% de la población de la Península Ibérica presenta características genéticas de ancestros judíos sefarditas

Actualizado 04/12/2008 13:24:47 CET

Un estudio apunta el "profundo impacto" de las conversiones religiosas de judíos y musulmanes

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BARCELONA, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El 19 por ciento de la población de la Península Ibérica presenta características genéticas de ancestros judíos sefarditas, según un estudio en el que ha participado la unidad de Biología Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y que publica la revista 'American Journal of Human Genetics'.

El estudio revela que el 10,6 por ciento de la población tiene rasgos genéticos del norte de África. Según éste, algunos de los acontecimientos históricos recientes ocurridos en el sudeste de Europa han tenido un impacto sustancial en los patrones de diversidad genética que presentan las actuales poblaciones de la península.

El estudio apunta que en la historia española se ha producido, durante largos periodos de tiempo, la convivencia de pueblos de diferentes filiaciones religiosas: cristianos, judíos y musulmanes de diferentes orígenes geográficos.

Para los investigadores, lo "más sorprendente" es la gran proporción encontrada de ascendencia sefardita que no encaja con los registros históricos. Igualmente, las características genéticas propias de las poblaciones norte africanas de la población actual no concuerdan con la distribución geográfica de la colonización musulmana de la Península en el año 711 a. C.

Ambos hallazgos, se explican por un alto nivel de conversión religiosa --voluntaria o forzada-- de judíos y musulmanes que condujo a la integración de sus descendientes y que ha llegado hasta nuestros días.

Según la investigadora Elena Bosch, otro resultado "inesperado" del estudio es que existe más influencia norte-africana en el oeste --por ejemplo en León-- que no en el este de la península --por ejemplo en Granada--, lo que podría reflejar las deportaciones masivas de moriscos de Granada hacia Castilla sucedidas en el siglo XVI.

"El trabajo demuestra que las conversiones religiosas y los matrimonios subsiguientes entre personas de distintos linajes tuvo un impacto relevante en las poblaciones modernas tanto en la Península como en Baleares", afirma Bosch.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han analizado una amplia muestra de cromosomas Y --presente sólo en los hombres y que se transmite de padres a hijos-- en la población actual de la península. En el estudio también han participado investigadores de la universidad de Leicester (Reino Unido).

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