Los avances en ADN y el rastreo del pasado, claves de Mossos para los crímenes sin resolver

 

Los avances en ADN y el rastreo del pasado, claves de Mossos para los crímenes sin resolver

Análisis de restos en el laboratorio de la Policía Científica de Mossos
EUROPA PRESS
Publicado 07/05/2017 10:59:26CET

En gran parte de estos casos no hay relación entre víctima y homicida

BARCELONA, 7 May. (EUROPA PRESS) -

La Unidad Central de Homicidios de los Mossos d'Esquadra, que se centra en los crímenes sin resolver, asume los homicidios y asesinatos que tras años de investigación no se han cerrado para abordarlos desde un nuevo prisma: sus principales bazas son los avances constantes en las pruebas de ADN, el análisis y sobre todo el bucear en el entorno de la víctima desde que murió.

En una entrevista de Europa Press, el inspector jefe del Área Central de Investigación de Personas, del que depende la unidad, Jordi Domènech, ha explicado que esta unidad formada por un sargento, un cabo y cuatro agentes puede trabajar "sin la presión del día a día" centrándose en los detalles y en las pruebas que han podido pasar desapercibidas a otros.

Cuando se produce un crimen en Catalunya, quien lo asume son las distintas áreas territoriales, y sus unidades de investigación criminal, que hacen el levantamiento del cadáver, toman las pruebas del escenario del crimen, interrogan a testigos y allegados, trazando distintas líneas de investigación.

Estas líneas parten de las pruebas y se centran en buscar, a través de una hipótesis de trabajo, al posible autor o autores, pero no siempre dan resultado; cuando se agotan, pasa el tiempo y el caso pasa a esta unidad central, que lleva casos con unos diez años de antigüedad, ya que los crímenes son casos que nunca se cierran para Mossos.

PRUEBAS FRÍAS

Según ha explicado el jefe de la Unidad, que prefiere guardar el anonimato, cuando asumen una de estas investigaciones revisan todo el expediente judicial y, si las líneas de investigación previamente realizadas están bien hechas, abren "una línea nueva", cogiendo las denominadas pruebas frías --informes, análisis, objetos-- y empezando de cero.

Cuentan con una ventaja: han pasado muchos años y pueden investigar qué han hecho algunas personas del entorno de la víctima: "Qué han hecho durante estos años, si han tenido nuevos antecedentes, sin han cometido nuevos delitos".

Esa es una información valiosa para los investigadores porque ciertos comportamientos pueden hacer que se abran nuevas líneas de investigación: una esposa afligida que se vuelve a casar al poco tiempo, alguien que se enriquece de golpe, una persona que reincide en el mismo delito con un mismo 'modus operandi'.

Esta distancia, sin embargo, también les limita a la hora de conseguir ciertas pruebas que en su momento no se obtuvieron, pero permite aprovecharse de los avances en las técnicas de ADN o que una huella dactilar anónima coincida con algún perfil criminal.

En los cinco años de vida de la unidad, han arrancado siete investigaciones de homicidios siguiendo nuevas líneas de investigación, y de éstos, tres ya se han resuelto, como el crimen durante un robo en Santa Margarida (Girona), de hace 11 años, u otro por un robo en un supermercado de Mollet del Vallès (Barcelona) hace 12.

CRIMEN DEL BAR JOAN

Sobre la mesa, siguen teniendo por ejemplo el doble crimen del Bar Joan de la avenida Diagonal en 2010, cuando los propietarios, un hombre de 55 y su madre de 85, fueron asesinados brutalmente en lo que pareció ser un robo, así como el caso de la zapatera de Banyoles (Girona) en 2011 y de una comerciante de Palafrugell (Girona) en 2009.

Aunque no hay un perfil común, Domènech admite que hay más casos sin resolver en los que no hay un vínculo entre la víctima y el autor, que son más complicados porque no hay una línea tan clara a seguir: "Si la persona es víctima de un crimen fortuito es más difícil llegar al autor. La relación con el entorno es lo primero que investigará la policía".

En 2012 hubo 74 homicidios en Catalunya, una cifra que ha ido bajando y se situó en los 43 en 2013, los 55 en 2014, los 43 en 2015 y los 54 en 2016; de estos, un 10% no se han resuelto y por el momento la unidad ha asumido un caso de estos últimos cinco años.

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