Barcelona y Ripoll colaboran en la prevención de extremismos violentos tras los atentados de agosto

Alcaldes Jordi Munell y Ada Colau; Elisabeth Ortega (Benestar Social Ripollès)
EUROPA PRESS
Publicado 11/04/2018 15:45:50CET

Colau pide todo lo posible para que a los jóvenes "no se les pase por la cabeza" hacerse terroristas

BARCELONA, 11 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los ayuntamientos de Barcelona y Ripoll (Girona) y el Consorci de Benestar Social del Ripollès han firmado un convenio para compartir experiencias en políticas de interculturalidad e inclusión para prevenir extremismos violentos, después de los atentados de agosto en la capital catalana y Cambrils (Tarragona), que perpetraron jóvenes sobre todo de Ripoll.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el de Ripoll, Jordi Munell, y la directora del consorcio, Elisabeh Ortega, han firmado el convenio este miércoles en el consistorio barcelonés, con el objetivo de intercambiar experiencias y prácticas de interculturalidad, inclusión, lucha contra la discriminación y gestión de la diversidad cultural y religiosa.

El convenio también pretende que las tres administraciones compartan conocimientos sobre este ámbito; intercambien formación de profesionales y técnicos; participen de talleres y de proyectos de cohesión social de vecinos de orígenes culturales diversos, de lucha contra la discriminación y el respeto por la diversidad religiosa como herramientas para prevenir extremismos violentos.

Colau ha recordado el impacto por la juventud de la mayoría de los terroristas, y ha destacado: "Está en nuestras manos hacer el máximo posible en políticas de inclusión e interculturalidad que eviten que los jóvenes puedan sentirse excluidos y puedan acabar en procesos de radicalización que acaben en terrorismo".

"Hay que hacer el máximo posible para que a nuestra gente joven no se le pase por la cabeza que se puedan hacer terroristas", ha remarcado, y ha dicho que Barcelona tiene experiencia acumulada de inclusión que debe compartir como capital catalana, pero no desde la arrogancia, sino desde la conciencia de que Barcelona puede aprender de otras ciudades, algo que abren a otros municipios.

Ha dicho que los barceloneses se negaron a ceder al odio y a empezar a desconfiar de sus vecinos tras el atentado, como pretendía "la barbarie", y ha reconocido que la ciudad todavía está cerrando la herida, aunque desde el inicio ha reafirmado sus valores de solidaridad, acogida y diversidad, según ella.

SENSACIÓN DE RESPONSABILIDAD

Munell ha destacado que todos se conocen en Ripoll y que se despertó una sensación de culpabilidad, de responsabilidad y de cuestionar si lo hecho hasta entonces en integración y convivencia era suficiente: "¿Cómo es posible que personas de aparente normalidad, ciudadanos como el resto, sean capaces de caer en un círculo mortal propiciado por una figura que es capaz de captar psicológicamente?", se ha preguntado.

Trabajan desde el atentado para que el ataque no suponga una estigmatización de vecinos, y ha dicho que Ripoll ha acabado siendo una especie de "laboratorio de análisis de modelo de convivencia" por estos hechos, que aboga por que sea un modelo de convivencia en la multiculturalidad.

La directora del consorcio ha señalado que conocer que la mayoría de terroristas eran de Ripoll generó en la ciudad un impacto emocional brutal como un "terremoto", y ha explicado que concluyeron que el sentimiento de pertenencia de los jóvenes no estaba suficientemente arraigado, y ha abogado por superar el discurso de la alteridad.

Ha dicho que Ripoll nunca había sido un territorio prioritario para políticas de inclusión por sus características --Ripoll no alcanza los 11.000 habitantes, con pocos venidos de fuera de Europa, según Munell--, y ha agradecido la colaboración de Barcelona: "Si tuviéramos que empezar de cero, ahora caminaríamos a una velocidad que no nos podemos permitir".