La compañía Cloud Gate Dance debuta en Barcelona con 'Moon water', combinación de tai-chi y música de Bach

Actualizado 26/06/2007 17:40:53 CET

BARCELONA, 26 Jun. (EUROPA PRESS) -

La compañía Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan debuta en Barcelona con el montaje 'Moon water', un espectáculo que combina la poética de la filosofía taoísta, movimientos de danza basados en el tai-chi y música de Johann Sebastian Bach.

'Moon water', que se podrá ver en el Mercat de les Flors del 28 al 30 de junio en el marco del Festival Grec, es una creación del coreógrafo Lin Hwai-min, fundador de Cloud Gate Dance, con 20 bailarines en escena que se ha convertido en uno de los montajes más populares de la compañía creada hace tres décadas.

El coreógrafo Lin Hwai-min aseguró hoy, durante la presentación del montaje, que el título de 'Moon water' procede del proverbio budista 'Las flores en un espejo y la luna en el agua, ambas son una ilusión' y pretende ser un estudio sobre el tiempo y el movimiento.

Lin Hwai-min explicó que en el escenario hay espejos, agua y los bailarines --vestidos de blanco-- son "flores personificadas" acompañados de la música "espiritual" y "perfecta" de Bach.

El espectáculo, sin hilo argumental, se inicia con uno de los bailarines mirando un sencillo dibujo de agua, al que se unen otros intérpretes, reflejados en espejos y en el agua que poco a poco va tomando el escenario.

Hwai-min dijo que sus bailarines, que tienen formación en artes marciales, técnicas de respiración, meditación y caligrafía, efectúan durante la obra un "movimiento en espiral, que crea una energía en el escenario que arrastra al público", que hasta la fecha se ha "entusiasmado" con este espectáculo.

El coreógrafo admitió que la obra es "lenta", pero que está propiciada por la técnica del tai-chi y la música de Bach, que "fluye como el agua".

'Moon water' no será la única intervención de Lin Hwai-min, ya que es el autor del solo de la francesa Sylvie Guillem en el espectáculo inaugural 'Sacred monsters'. De ella, el coreógrafo dijo que es "pura dinamita" y una bailarina a la que no le asusta arriesgar.

Lin Hwai-min aseguró que, pese a haber trabajado en algunas ocasiones con compañías europeas, prefiere "centrarse" en los bailarines de su compañía, de la que no quiso admitir que sea un referente en China.

El coreógrafo dijo ser amante del flamenco, "la danza más poderosa del mundo", y que tiene sobre él cierta influencia. "Me gustaría ver un espectáculo de flamenco puro", como el que recordó ver en Granada durante una visita a España en 1972.