Cuenta atrás de un mes en los Encants antes del traslado al nuevo edificio

Compradoras que buscan gangas en los Encants de Barcelona
EUROPA PRESS
Actualizado 12/05/2013 13:23:16 CET

Los vendedores creen que no perderán esencia pese a la cubierta de diseño

BARCELONA, 12 May. (EUROPA PRESS) -

Los comerciantes de los Encants de Barcelona apuran su último mes en el recinto que los ha cobijado en los últimos 80 años, en un extremo de la plaza de Glòries, para pasar al nuevo edificio con su característica cubierta de entre la plaza y el Teatre Nacional de Catalunya (TNC).

Los Encants, cuyos inicios se remontan al siglo XIV, aúna lo que es un típico rastro y la venta de ropa, calzado y productos y muebles para el hogar con un denominador común, las gangas, que se lleva el primero que las encuentra y que difícilmente se repetirán en el día siguiente.

Tras más de 80 años, les ha llegado el momento de dar un salto cualitativo que para algunos será definitivo, tener un edificio con cubierta, que firma b720 Fermín Vázquez Arquitectos, y en el que la inversión pública asciende a 56,4 millones de euros.

Las últimas previsiones fijan que la ubicación vigente cerrará entre la primera y segunda semana de junio, y que el nuevo se inaugurará el día 14, aunque la fecha aún puede moverse unos pocos días, explica a Europa Press el vicepresidente de la asociación de comerciantes, Armand Colás.

De 49 años, Colás lleva 30 largos en el mercado --es tercera generación--, y confía en ganar comodidad: los almacenes estarán en los bajos del edificio y tendrán cubierta, aunque las últimas lluvias han mostrado que el agua entra de lado y puede que se necesite colocar lonas.

Los vendedores seguirán abriendo los lunes, miércoles, viernes y sábados, pero ampliarán su horario y cerrarán a las 20.00 horas --a la práctica, ahora sobre las 15.00--, lo que confían que atraiga por la tarde a los trabajadores del 22@.

EN BUSCA DE LA GANGA

Pese a su horario limitado, los Encants son un bullicio a media mañana, sobre todo de amas de casa, jubilados, parados, jóvenes y trabajadores que se escapan un rato, un éxito que los vendedores atribuyen a un denominador común: se hallan gangas y piezas únicas.

Alma de los Encants, Lluís Barberà, de 90 años y que llegó a tener 21 puestos, no duda de que son "el mejor mercado de reciclaje del mundo" con su una subasta única, y reivindica, como otro vendedor, Francesc, que el comercio callejero es inherente de los catalanes.

Colás cree que no se perderá la esencia de los Encants pese a su nueva cubierta de diseño --es alta para que no parezca un centro comercial--, y Francesc considera que el mercado es una ilusión entre vendedor y comprador, con lo que no importa el lugar: "No perderá romanticismo".

Además, son pocos los que no harán el traslado --unos 25 de 300-- porque se jubilan, como Conchita López, de 64 años y 55 de trayectoria --empezaron sus padres--, que confiesa sentir "mucha pena" por irse; otros puede que sigan un tiempo para después especular cuando traspasen el negocio.

Barberà lleva casi toda la vida vinculado al mercado y ha sido testigo de numerosos cambios, como el fin de los que quemaban chatarra en bidones, pero hay cosas que siguen igual, como las "chicas ligeras" que ya había en Glòries cuando se instaló el mercado en 1928 en lo que ahora es el anillo viario, que se prevé demoler el año que viene.

Ha contribuido a reunir un archivo de 30.000 recortes de diario del devenir de los Encants y la ciudad, y entre lo que atesora además la junta del mercado figuran fotografías de su evolución, como la de la Reina Sofía curioseando sola en los Encants después de casarse en 1962.

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