Éric Vuillard va "de la complacencia a la corrupción" en la Alemania nazi en una novela

El escritor Éric Vuillard
EUROPA PRESS
Publicado 12/03/2018 14:19:01CET

   "La catástrofe la conocemos. No quería contar la Shoah ni la guerra"

   BARCELONA, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

El escritor Éric Vuillard recorre "cómo una sociedad de individuos se desliza desde la complacencia hacia la corrupción en la Alemania nazi en la novela 'El orden del día' (Tusquets/Edicions 62), ha explicado en rueda de prensa este lunes.

   La novela, Premio Goncourt 2017, viaja a 1933 cuando los industriales alemanes --entre ellos de Opel, Siemens, Krupp y Bayer-- donan ingentes cantidades a Adolf Hitler en apoyo al régimen; además de abordar la anexión de Austria con el silencio de los líderes europeos.

   Ha asegurado que la novela versa sobre el menosprecio social, el compromiso, la complacencia amable, los lobbies, la connivencia, la implicación y la corrupción, y cómo se transita en el ascenso nazi desde "de la complacencia hasta la corrupción".

   Ha recordado que hace años leyó las memorias de Winston Churchill, y que después un amigo le regaló nuevamente esas memorias hace poco, lo que le motivó a interesarse de nuevo por la época y ahondar en ella.

   Ha detallado que descubrió una necrológica sobre el suicidio en 1938 de cuatro personas en esa fecha, y todas las lecturas que había realizado sobre Churchill recobraron un interés que no había sentido hasta entonces: "Me di cuenta de que centenares de personas se habían suicidado".

   Concretamente, encendió la novela el hallazgo de la necrológica de cuatro suicidios de judíos en Austria a los que siguieron centenares de extraños suicidios tras la entrada alemana en Austria, el Anschluss, supuestamente pacífico.

   Para el autor, esta anexión de Austria constata que hay "aspectos desconocidos" de los inicios del régimen nazi, y que la evocación de estos centenares de suicidios aporta una nueva manera de mirar hacia dónde se sitúan los inicios del Holocausto.

   "Era una manera de demostrar que de algún modo la Shoah --el Holocausto-- comienza con ese momento, cuando la gente se ve forzada a suicidarse. Una nueva posición a abordar", ha agregado Vuillard.

HOMO ECONOMICUS "SIN MORAL"

   Sobre la participación de las empresa en el régimen ha señalado que los negocios siempre han sido los negocios, como ley general: "Eso es lo que nos ha enseñado el 'homo economicus', que no tiene moral".

   El escritor pone sobre la mesa la "ceguera social" de aquellos años en los que la clase política y económica no fueron capaces de ver la catástrofe que se avecinaba.

   "La catástrofe la conocemos. No quería contar la Shoah ni la guerra", ha justificado el escritor, que ha diseñado un juego de estructuras para su novela, de manera que está diseñado como un montaje con el que dice cosas sin decirlas gracias a una significación que se impone.

   Ha descrito que en este escenario el papel de la literatura conjuga la seriedad de la historia con la ironía y el humor que aportan las pequeñas anécdotas, dando así una visión que en conjunto resulta más "cinematográfica" y tiene notas de humor.