El Gobierno de Colau pide al nuevo Govern que priorice abordar la situación de personas sin hogar

Publicado 14/05/2018 16:20:32CET

Aumentan las personas con trabajo, los jóvenes y los que llevan menos de tres meses en la ciudad

BARCELONA, 14 May. (EUROPA PRESS) -

La teniente de alcalde de Derechos Sociales de Barcelona, Laia Ortiz, ha pedido este lunes al nuevo Govern que tenga como prioridad abordar la situación de las personas sin hogar, algo que también ha pedido al resto de municipios catalanes: "Debe haber un plan de país", ha defendido.

Es necesario ampliar recursos también fuera de Barcelona y controlar los precios del alquiler, ha dicho en declaraciones a los medios tras presentar el informe de seguimiento del Plan de Lucha contra el Sinhogarismo, con expertos y técnicos de servicios sociales y de Xarxa d'Atenció a Persones sense Llar (Xapsll), que hará el recuento de este año el miércoles.

El informe señala que se ha registrado un incremento de las personas durmiendo en la calle, pasando de 658 detectadas en el primer recuento, de 2008, a las 1.026 del de 2017 --sin tener en cuenta asentamientos--, que se suman a 2.006 alojadas en recursos de la red.

Las personas con rentas de trabajo que de todas formas no pueden acceder a una vivienda o a una habitación y son atendidas por la red han pasado del 5% en 2012 al 15% el año pasado, por lo que disponer de ingresos por rentas de trabajo no garantiza poder acceder a una vivienda.

El 40% de las personas atendidas en los tres centros de primera acogida llevaban menos de tres meses en la ciudad en el último trimestre de 2017, y la cifra aumentó hasta el 47% en el primer trimestres de 2018.

También han aumentado las personas atendidas con menos de 25 años: en los tres centros de primera acogida de la ciudad se alojaban en abril 30 jóvenes de entre 18 y 21 años, 11 de los cuales habían sido tutelados por la administración en alguna comunidad autónoma y sólo cuatro aseguraban haber residido en Barcelona antes de llegar al centro.

La proporción de personas que duermen en la calle que provienen de la UE también ha crecido, y representan el 49% --el 43% en 2016 y el 41% en 2015--, mientras que los de nacionalidad española se han mantenido sobre el 30%, y lo de origen no comunitario han bajado al 21%, desde el 28% en 2015.

MÁS ALOJAMIENTOS

Han destacado que en octubre se pondrán en funcionamiento 20 alojamientos de inclusión para personas solas y parejas en la calle Tànger, y que en 2019 se abrirán centros con 15 alojamientos para familias sin hogar --en la calle Alí Bei-- y con 14 para personas solas y parejas, en Mestres i Casals.

Preguntados sobre la posible apertura de un albergue en el que se admitan perros, el asesor Albert Sales ha dicho que se está trabajando con una entidad para atender a perros y asegurar vacunas y el chip, y que prevén pruebas piloto en las que puedan acceder con los perros, aunque ha dicho que sólo 45 personas de las 2.200 contactadas en la calle tenían animales.

Además, el Gobierno de Ada Colau ha reforzado programas y servicios, como el Housing First --que considera que lo primero que requiere alguien sin hogar es una vivienda--, modelo que Sales ha dicho que no soluciona el sinhogarismo por sí solo, sino que en lugares en los que funciona, como Finlandia, va acompañado de una prevención "brutal para que nadie se quede en la calle".

La media de noches que pasa una persona en equipamientos también ha incrementado de forma progresiva, pasando de 103 noches al año en 2015 a 143 en 2017, y el número de personas diferentes atendidas en estos centros ha registrado un descenso: de 3.388 en 2015 a 3.027 el año pasado.

Sin embargo, ha aumentado el número de personas contactadas en calles por el Servei d'Inserció Social en Medi Obert (SIS) durmiendo en la calle, hasta 2.278 --entre 2009 y 2016 era de alrededor de 1.600 personas--, con más gente joven y con incremento especialmente en Ciutat Vella y Sants Montjuïc.

Según el informe, el incremento de las plazas en equipamientos, la ampliación de la cartera de servicios públicos y privados y la innovación en las metodologías de intervención social han evolucionado en paralelo al crecimiento de la exclusión habitacional.